domingo, abril 14, 2024
Modelos

La caótica tarea de crear un orden mundial

Redacción el Mundo.– (Daniella Carmona, Mariana Astengo y Paulina García)*

No existe una máquina del tiempo que nos permita ser partícipes de momentos históricos que han cambiado el curso de la humanidad. No obstante existen vestigios de estos momentos; testimonios; una labor periodística que perdura como testigo. 

La Asamblea General fue creada en 1946 a partir de la firma y ratificación de la Carta de las Naciones Unidas. Con el paso de los años y desde que fue fundada, este órgano central de la ONU emana los esfuerzos por fortalecer el multilateralismo de sus 193  países miembros en representación de los intereses de cada nación. Pero este órgano, considerado internacionalmente como la meca de la deliberación, enfrenta muchos retos al día de hoy y su funcionamiento está lejos de ser perfecto; y está bien porque, al fin y al cabo, su motor y esencia, la diplomacia nunca ha sido perfecta. Los debates suelen ser frenéticos, emotivos, humanos. Y sin embargo más allá de su naturaleza expresiva hay trasfondo de investigación y razonamiento en cada persona que toma la palabra y habla en pro de su nación.  

La pandemia que hoy nos ha planteado en un contexto inimaginable para las últimas generaciones nos ha obligado a adaptar la vida tal y como la conocíamos bajo nuevas reglas de distanciamiento. La diplomacia no fue una excepción y en su 75 aniversario de las Naciones Unidas su septuagésimo período de reuniones tuvo que llevarse a cabo en formato digital. Este proceso tuvo una inimaginable labor por detrás, pero se logró porque la Asamblea General como órgano ya estaba bien cimentado, sus estructuras eran sólidas y los planes de trabajo de cada Comisión están delimitados por temáticas definidas desde hace años. 

El primer periodo ordinario de sesiones de la Asamblea General que nuestro medio tuvo la oportunidad de presenciar nos recordó lo que hace de la diplomacia algo único e inigualable. Reuniones caóticas, delegados intentando no olvidar el protocolo, otros que aun no le pierden el miedo a hablar frente a representantes de una comunidad internacional. A veces desordenada, pero siempre humana, así fue y así posiblemente debieron ser las reacciones de los primeros delegados que tomaron la batuta y representaron a su país en la Asamblea General. 

Todo parece sencillo cuando vemos un producto terminado, pero rara vez nos ponemos a medir el inmensurable reto que debió ser crear un orden mundial desde cero. Los debates del día de hoy evidenciaron precisamente esto, que no es fácil; que todos lucharán por posicionar un tema en la agenda y que con los dedos de las manos podremos contar las ocasiones que los países lleguen a un acuerdo.  

Por más complicado que haya sido asumir este reto en 1945, por más frustrados que hayan podido estar las naciones después de un día de debate, hoy sabemos que al día siguiente regresaron, tomaron su lugar y, eventualmente, llegaron a acuerdos que deben ser considerados los pilares del organismo internacional más grande. 

El Mundo sabe que, de igual manera los y las representantes de las delegaciones que vimos participar hoy, por muchos obstáculos personales que hayan pasado, regresarán el día de mañana para continuar con su aportación al orden mundial. 

*Integrantes del Cuerpo de Prensa para efectos del Modelo de Naciones Unidas.