El FIDA llama a elevar la inversión rural para impulsar crecimiento y resiliencia en América Latina y el Caribe
Gobiernos, instituciones financieras, organismos internacionales, sector privado y jóvenes analizan cómo ampliar las oportunidades económicas en las zonas rurales
Ciudad de Panamá, 2 de octubre de 2026. En un contexto de bajo crecimiento económico, incertidumbre geopolítica internacional y creciente riesgo climático, elevar la inversión en las zonas rurales es fundamental para impulsar el crecimiento, fortalecer la seguridad alimentaria y construir economías más resilientes en América Latina y el Caribe, destacó hoy el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) en el encuentro regional “El futuro comienza en las zonas rurales: invirtiendo en los jóvenes, los mercados y la innovación”, celebrado en Panamá.
Más de 80 participantes de 15 países de la región —entre representantes de gobiernos, organismos internacionales, instituciones financieras, el sector privado y jóvenes— dialogaron sobre las políticas, inversiones y alianzas necesarias para ampliar las oportunidades económicas en las zonas rurales.
“Tenemos una oportunidad de trabajar todos juntos para movilizar mayores recursos e invertir a escala en la transformación de las economías rurales. Porque cuando la economía de las zonas rurales prospera, toda la sociedad se beneficia. Se fortalecen los sistemas alimentarios y las comunidades rurales están mejor preparadas para afrontar crisis económicas y climáticas. La seguridad alimentaria, la estabilidad y la prosperidad económica de nuestros países dependen también del dinamismo de sus zonas rurales”, afirmó Rocío Medina Bolívar, Directora Regional del FIDA para América Latina y el Caribe.
Por su parte, el Viceministro de Finanzas de Panamá, Fausto Fernández, señaló que desde Panamá compartimos una visión fundamental: el desarrollo rural no puede verse de manera aislada; es parte de una agenda más amplia de crecimiento, productividad, generación de empleo y reducción de desigualdades. “Nuestros territorios rurales tienen un enorme potencial en la agricultura y la agroindustria, pero también en el turismo, la logística, los servicios, la economía digital y otras actividades capaces de generar valor y empleo. El reto de la política pública es crear las condiciones para que ese potencial se traduzca en crecimiento, empleo y bienestar”, afirmó Fernandez.
Entre las acciones identificadas para impulsar el desarrollo rural destacan el acceso de los productores a financiación y a los mercados, así como la generación de oportunidades para que participen en actividades de valor agregado, tales como el procesamiento, almacenamiento y comercialización de sus productos.
De igual forma, la innovación y la participación del sector privado pueden contribuir a dinamizar las zonas rurales. Cuando la participación del sector privado es sólida, las inversiones pueden generar un aumento de hasta cuatro veces en los ingresos de los trabajadores rurales, según datos del FIDA.
Un ejemplo de innovación en el ámbito rural es Innovatech, una iniciativa financiada por el FIDA y la Unión Europea en la que más de 30 empresas tecnológicas emergentes han colaborado con más de 1 000 organizaciones de pequeños productores para adaptar sus soluciones tecnológicas a las necesidades específicas de los pequeños productores agropecuarios. Las soluciones tecnológicas de las startups abarcan ámbitos como servicios financieros, comercialización, educación financiera y producción sostenible.
El rol de la juventud rural
La jornada propició un diálogo directo entre tomadores de decisiones y jóvenes sobre cómo generar más oportunidades para una población que, ante la falta de perspectivas económicas, con frecuencia migra hacia las ciudades o a otros países.
Yeisully Tapias, fundadora de la Asociación de Jóvenes Emprendedores, destacó la importancia de generar oportunidades económicas concretas para que los jóvenes puedan quedarse, invertir y prosperar en sus territorios.
“Los jóvenes no solo somos el futuro, somos el presente. Nuestro rol no es ser oyentes, sino participantes activos y hacedores de las propuestas. En los jóvenes están la innovación, la energía y la fuerza del campo. Si las instituciones quieren proyectos sostenibles en el tiempo, hay que invertir en los jóvenes”, destacó Tapias.
Más inversión para ampliar el impacto en las zonas rurales
La jornada se celebró en el marco de la Decimocuarta Reposición de Recursos del FIDA (FIDA14), el proceso mediante el cual los Estados Miembros aportan recursos que permiten al FIDA invertir en las poblaciones rurales, fortalecer los sistemas agroalimentarios y promover el desarrollo rural sostenible.
Estos recursos financiarán el programa de trabajo del Fondo entre 2028 y 2030, y se combinarán con cofinanciación y otras fuentes de capital para ampliar el alcance de las inversiones en las zonas rurales.
Con una calificación crediticia de AA+ y como el único fondo de las Naciones Unidas autorizado para emitir bonos sostenibles en los mercados de capitales, el FIDA es un líder mundial en soluciones innovadoras y basadas en el mercado para impulsar la transformación rural. Desde 2022, ha emitido más de 1 000 millones de dólares en bonos sostenibles.
Este modelo único permite al FIDA convertir cada dólar que recibe de las contribuciones básicas de sus Estados Miembros en aproximadamente seis dólares de inversión sobre el terreno.
Desde su fundación en 1977, el FIDA ha movilizado más de 9 000 millones de dólares en América Latina y el Caribe a través de 525 proyectos de desarrollo rural. Actualmente, su cartera activa en la región está compuesta por 25 proyectos por un valor total de 2 500 millones de dólares, incluyendo recursos propios y de otros socios financiadores.
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