Preservar el patrimonio, restablecer los medios de vida
Las mujeres de las marismas iraquíes recuperan los conocimientos tradicionales
En Al-Chibayish, en lo más profundo de los pantanos mesopotámicos del Iraq, el agua ha marcado la vida desde hace varias generaciones. Las marismas no son solo un paisaje, también son una fuente de identidad, cultura y medios de vida para miles de familias que, desde hace mucho tiempo, dependen de la cría de búfalos, la pesca, la recolección de juncos, la producción láctea y las artesanías tradicionales.
Durante siglos, los conocimientos se transmitieron de generación en generación. Las madres enseñaban a sus hijas a tejer juncos y hojas de palmera para fabricar cestas y esteras. Las familias elaboraban productos lácteos tradicionales utilizando técnicas perfeccionadas a lo largo de décadas. Los niños aprendían desde muy pequeños a navegar por los canales y a comprender los ritmos de las marismas.
Sin embargo, actualmente este modo de vida se ve sometido a una presión cada vez mayor.
El cambio climático, las sequías prolongadas, el aumento de la salinidad y la degradación ambiental han afectado gravemente a las marismas. Las poblaciones de peces han disminuido, las manadas de búfalos han desaparecido y las fuentes tradicionales de ingresos son cada vez más difíciles de mantener. Tan solo en la provincia de Dhi Qar, más de 8.498 familias se han visto desplazadas debido a la sequía y la desertificación.
Para muchos residentes de Al-Chibayish, la crisis trasciende el cambio ambiental. Amenaza el patrimonio cultural y el modo de vida que han caracterizado a las marismas durante generaciones.
A menudo las mujeres han soportado la mayor parte de la carga. A medida que las oportunidades económicas disminuían y los hombres emigraban cada vez más en busca de trabajo temporal, las mujeres seguían siendo las responsables de gestionar los hogares, cuidar de los niños y preservar los conocimientos tradicionales. A pesar de sus cuantiosas habilidades y su comprensión del entorno de las marismas, muchas mujeres tenían un acceso limitado a la formación, a los mercados o a las oportunidades de generación de ingresos.
A través de la iniciativa Climate Promise del PNUD, con el apoyo del Gobierno del Japón y en colaboración con organizaciones locales, las comunidades de Al-Chibayish comenzaron a explorar formas de preservar los conocimientos tradicionales al tiempo que creaban nuevas oportunidades para la resiliencia económica.
Toda la información en el sitio web de PNUD

