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Reformas en el mantenimiento de paz

El mandato original de la ONU establecido en la Carta de las Naciones Unidas dispone que su principal cometido sea el mantenimiento de la paz y la seguridad en el mundo. En este sentido, en la reforma de las Naciones Unidas planteada en la Cumbre del Milenio, se sugieren una serie de medidas para que Naciones Unidas trate de abolir las guerras usando medios prácticos como la prevención (mediadores profesionalmente capacitados), mantenimiento de la paz (a través de una posible fuerza de paz), abolición de armamento nuclear, etc.

En el nuevo contexto global, una gran tarea de la comunidad internacional en el siglo XXI será reforzar y mejorar el papel de las Naciones Unidas de cara a la consecución de la paz y la seguridad. Pero reforzar el papel de la ONU, en esta materia, va a requerir de un gran esfuerzo colectivo por parte de los Estados Miembros, de los cuerpos regionales y de la sociedad civil en su conjunto. Para ello se han hecho una serie de propuestas:

Reafirmar el papel central que recae en la Asamblea General en su calidad de principal órgano de deliberación de adopción de políticas y de representación de las Naciones Unidas y capacitarla para que pueda desempeñar ese papel con eficacia.
Redoblar esfuerzos para la reforma del Consejo de Seguridad en todos sus aspectos.
Fortalecer la Corte Internacional de Justicia a fin de que prevalezcan el imperio del derecho en los asuntos internacionales.
Fomentar la coordinación y las consultas periódicas entre los órganos principales de las Naciones Unidas en el desempeño de sus funciones.
Velar por que la Organización cuente, de forma oportuna y previsible, con los recursos que necesita para cumplir con su mandato.
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El Informe Brahimi:

"...[Hacer] unas Naciones Unidas más eficaces en el futuro... [que] puedan proporcionar una ayuda más sólida a la comunidad [internacional] para alertar de un conflicto y para terminar la violencia (...) unas Naciones Unidas que no tengan sólo la voluntad, sino también la habilidad para cumplir con su gran promesa, justificando así, la confianza que han puesto en ella la inmensa mayoría de los seres humanos del planeta".

(Cita introductoria del Informe Brahimi)

Bajo la dirección de Lakhdar Brahimi, antiguo ministro de Relaciones Exteriores de Argelia, el "Informe Brahimi" tiene por objeto elaborar una serie de recomendaciones sobre cómo mejorar todas las actividades de la Organización en materia de paz y seguridad.
Partiendo de la premisa de que durante la última década la ONU no había logrado superar con eficacia el reto de proteger a los pueblos del flagelo de la guerra, el Informe propone una serie de herramientas clave para hacer más operativas a las fuerzas de mantenimiento de paz, y así cumplir eficazmente con su mandato. El objetivo es dotar de medios y respaldo a las misiones de paz a fin de mejorar la operatividad y resultados de las operaciones de paz que acomete la Organización.

Pero hay que destacar que estas propuestas no podrán llevarse a cabo sin la firme decisión de los Estados Miembros, ya que la plena puesta en marcha de la reforma de las operaciones de paz de la ONU propuesta en el Informe Brahimi, implica compromisos políticos, dotaciones presupuestarias inmediatas y procedimientos operacionales más ágiles y eficaces.

Entre otras reformas propuestas del Informe Brahimi, destacaremos algunas de las medidas aprobadas, el 4 de diciembre del 2000, por el Comité Especial de Operaciones de Mantenimiento de Paz:

Mejorar la seguridad del personal de Naciones Unidas
Establecer una nueva Unidad de Información y Análisis Estratégico a disposición de todos los departamentos de la ONU implicados en asuntos de paz y seguridad
Crear en la sede de la ONU un Grupo de Trabajo integrado para planificar, desde su inicio, cada una de las misiones de mantenimiento de la paz
Poner en marcha una amplia reestructuración del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz
Hacer un uso sistemático de la tecnología informática en la configuración de las operaciones de paz
Exigir al Consejo de Seguridad que elaboren mandatos claros y viables
Solicitar al Consejo de Seguridad que se oponga a la autorización de una misión de paz, hasta que los Estados Miembros no comprometan los recursos financieros y las tropas necesarias
Considerar las operaciones de mantenimiento de paz como una actividad central de la ONU y que el financiamiento de las mismas se integre al presupuesto regular de la Organización
Los soldados de mantenimiento de la paz deben tener la capacidad de defenderse para cumplir con su mandato
Establecer reglas de combate sólidas para que los efectivos puedan enfrentarse a quienes se nieguen a cumplir con los compromisos
Establecer un código penal interno para ser utilizado en territorios donde Naciones Unidas tiene encomendada la administración transitoria, como en la actualidad ocurre en Kósovo y Timor Oriental
Lograr que las operaciones de paz puedan ser desplegadas en un plazo máximo de 30 días
Establecer en lugares estratégicos de todos los continentes brigadas listas para desplegarse y actuar eficazmente conformadas por 100 militares, 100 policías y expertos- con tan sólo 7 días de preaviso
Tener disponible de forma permanente equipos listos para poder usarse de inmediato, en la base logística de Naciones Unidas de Brindice (Italia)
Lograr que se cumplan eficazmente las sanciones establecidas por el Consejo de Seguridad y que no se infrinjan penurias innecesarias a personas inocentes

Para nuevas propuestas ver: Informe Brahimi (versión PDF)

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La diplomacia preventiva

Otro importante recurso que tiene la ONU para resolver las controversias antes de que estalle un conflicto, es la llamada diplomacia preventiva. Boutros, Boutros-Ghali, el sexto Secretaio General de la ONU (periodo de mandato: 1992-1996), en su documento "Un programa de paz", trató ampliamente el tema.
Se entiende por diplomacia preventiva el conjunto de medidas destinadas a evitar la proliferación de controversias entre dos o más partes, a impedir que dichas controversias se transformen en enfrentamientos, y a evitar que una vez producida la confrontación, ésta se extienda.

La diplomacia preventiva, precisa basarse en la alerta temprana, a través de la recopilación sistemática de información, de las misiones investigadoras oficiales u oficiosas, e incluso si fuera necesario, del despliegue preventivo o de la creación de zonas desmilitarizadas; este método de actuación se adentra en las causas del conflicto para intentar resolverlo y busca restablecer la confianza para reanudar el diálogo entre las partes.

La diplomacia preventiva, como táctica va indisolublemente ligada a otros mecanismos, tales como el estableciemiento, el mantenimiento y la consolidación de la paz, sin los cuales la diplomacia preventiva no tendría consistencia. Cada una de estas fases cumple su propia función, si bien son complementarias entre si:

El "establecimiento de la paz" son aquellas medidas destinadas a lograr que las partes enfrentadas lleguen a un acuerdo, que a ser posible se alcance por la vía pacífica.
Por "mantenimiento de la paz" se entiende el despliegue de las fuerzas de paz de Naciones Unidas en el terreno (incluyendo personal militar, policial y civil), que cuenta con el consentiemiento de todas las partes implicadas. Ésta constituye una técnica eficaz para aumentar la prevención de conflictos.
El término "consolidación de la paz" significa el conjunto de medidas destinadas a definir y fortalecer aquellas estructuras que tiendan a reforzar la paz y eviten la reanudación del conflicto
Asimismo, la diplomacia preventiva sigue su propia secuencia lógica según este orden:

La diplomacia preventiva entra en juego antes de que haya estallado el conflicto
La misión de mantenimiento de paz cuando se produce la confrontación para frenarla y pacificar el territorio
La consolidación de la paz, para detectar las deficiencias, localizar los problemas y evitar la reanudación del conflicto
La vocación pacificadora que, sin duda, protagoniza la Organización desde su fundación, ha de ser reforzada y legitimada en su papel de guardian de la seguridad internacional, no sólo en su sentido tradicional, sino también de cara a los nuevos retos que plantea el Siglo XXI. Según palabras de Boutros-Ghali, "[Pese a que] el mundo se ha visto dividido por conflictos y asolado por enormes privaciones y sufrimientos humanos,[...] la situación habría sido mucho peor si no se hubiera contado con los esfuerzos constantes de las Naciones Unidas".

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Aportación de la Cumbre del Milenio y el Foro del Milenio en materia de paz y seguridad

La Cumbre del Milenio:

"Nosotros, Jefes de Estado y de Gobierno, nos hemos reunido en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York del 6 al 8 de septiembre de 2000, en los albores de un nuevo milenio, para reafirmar nuestra fe en la Organización y su Carta como cimientos indispensables de un mundo más pacífico, más próspero y más justo...Consideramos que, para ello, determinados valores fundamentales son esenciales para las relaciones internacionales en el siglo XXI: Estamos decididos a establecer una paz justa y duradera en todo el mundo, de conformidad con los propósitos y principios de la Carta. Reafirmamos nuestra determinación de apoyar todos los esfuerzos encaminados a hacer respetar la igualdad soberana de todos los Estados, el respeto de su integridad territorial e independencia política; la solución de los conflictos por medios pacíficos y en consonancia con los principios de la justicia y del derecho internacional; el derecho de libre determinación de los pueblos que siguen sometidos a la dominación colonial y la ocupación extranjera; la no injerencia en los asuntos internos de los Estados; [....] Reafirmamos solemnemente, en este momento histórico, que las Naciones Unidas son el hogar común e indispensable de toda la familia humana, mediante el cual trataremos de hacer realidad nuestras aspiraciones universales de paz..."

(8a. sesión plenaria, 8 de septiembre del 2000).

[Cita extraída del apartado "Valores y Principios de la Declaración del Milenio", ratificada por todos los Jefes de Estado y de Gobierno participantes en la Cumbre del Milenio. Nueva York, septiembre del 2000].

En esta histórica Cumbre que daba paso a un nuevo siglo, los líderes del mundo afrontaron la cuestión de la Paz y la Seguridad con firmeza:

"...No habrán de escatimarse esfuerzos para liberar a los pueblos del flagelo de la guerra -ya sea dentro de los Estados o entre éstos, que, en el último decenio, ya se ha cobrado más de cinco millones de vidas. También habrá de procurarse eliminar los peligros que suponen las armas de destrucción masiva..".

Para plasmar en acciones estos valores comunes en materia de paz y seguridad en el mundo, los mandatarios allí presentes formularon una serie de premisas sobre las que basarse:

La tolerancia, fundamentada en el respero mutuo a la diversidad de creencias, razas, culturas e idiomas; en la no represión de las diferencias; y en la promoción de una cultura de paz y diálogo entre todas las civilizaciones.
La Responsabilidad común, para combatir las amenazas que pesan sobre la paz y la seguridad internacionales Naciones Unidas, habrá de desempeñar un papel preponderante por ser la Organización más representativa del orbe, pero esta responsabilidad debe ser igualmente compartida con todas las naciones.
Consolidar el respeto al imperio de la ley en los asuntos internacionales y nacionales y velar por que los Estados Miembros cumplan las decisiones de la Corte Internacional de Justicia, con arreglo a la Carta de las Naciones Unidas.
Aumentar la eficacia de la ONU: dotando a la Organización de los recursos e instrumentos necesarios para cumplir con sus tareas de prevención de conflictos, resolución pacífica de controversias, mantenimiento y consolidación de la paz y reconstrucción tras los conflictos, en consonancia con las recomendaciones del Informe del Grupo sobre Operaciones de Paz de Naciones Unidas.
Velar por la aplicación de los tratados sobre Control de Armamentos y Desarme, suscritos por los Estados Parte, e instarles a suscribir y ratificar el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.
Instar a los gobiernos a promover y cumplir con el Derecho Internacional Humanitario y los Derechos Humanos, limitando los métodos y medios bélicos, y fomentando una educación para la paz.
Adoptar medidas concertadas contra el terrorismo internacional y adherirse a todas las convenciones internacionales pertinentes.
Redoblar esfuerzos para combatir el problema mundial de la droga y el narcotráfico, por su componente desestabilizador y generador de tensiones regionales e internacionales
Intensificar la lucha contra la delincuencia transnacional en todas sus dimensiones, incluidos la trata y el contrabando de seres humanos y el blanqueo de dinero.
Mayor esfuerzo por eliminar las armas de destrucción masiva, en particular las armas nucleares y la eliminación de los riesgos ulteriores.
Adoptar medidas concertadas para poner fin al tráfico ilícito de armas pequeñas y armas ligeras, dando mayor transparencia a las transferencias de armas y respaldando medidas de desarme regional, en consonancia con las recomendaciones hechas en la Conferencia sobre Comercio Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras.
Instar a los Estados a adherirse a la "Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción, transferencia y destrucción de minas antipersonales", así como a suscribir el "II Protocolo relativo a las Minas de la Convención sobre armas convencionales"
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El Foro del Milenio

El Foro del Milenio, asimismo reunió, del 22 al 26 de mayo de 2000, en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, a 1350 representantes pertenecientes a 1000 organizaciones no gubernamentales (ONGs) y a otras tantas agrupaciones civiles de más de 100 países. La citada reunión tenía por objeto hacer balance del trabajo realizado durante las grandes conferencias de los años noventa y llamar la atención de los gobiernos para que materializaran los compromisos adquiridos durante esa década. Los participantes del Foro tenían el propósito de sumarse a los esfuerzos de la búsqueda del bien común a través de la inclusión de la visión de la sociedad civil, de fortalecer el papel de las Naciones Unidas en el Siglo XXI y de lograr una mundialización beneficiosa para todos.

En este sentido, el Foro del Milenio concluyó con la Declaración Final de la Sociedad Civil "Nosotros los Pueblos", y el Programa de Acción ("Reforzando las Naciones Unidas para el siglo XXI"), en donde se señalaban, entre otros temas, propuestas concretas en materia de paz y seguridad, tales como:

La transformación del Consejo de Seguridad de N.U. en un órgano más representativo y actual (incorporándole nuevos miembros de carácter rotatorio, a la vez que limitar y tratar de eliminar su capacidad de veto).
Reforzar a la Corte Internacional de Justicia (ampliando su jurisdicción y haciendo obligatorias sus resoluciones).
Garantizar la imparcialidad y la utilidad de las ONGs en el apoyo a los desvalidos, discapacitados y excombatientes en conflictos armados y favorecer su reincorporación social.
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Otras conferencias del 2001 destinadas a promover la Paz y la Seguridad

Entre las conferencias que favorecen la consolidación de la paz y la seguridad están las relacionadas con el desarme, y entre las que cabe citar las siguientes:

"Conferencia de N.U. sobre el Comercio Ilícito de Armas Pequeñas y Armas Ligeras en todos sus aspectos". Nueva York (9-20 julio, 2001). Para la elaboración de dicha conferencia tuvieron lugar dos reuniones preparatorios (8-30 enero y 19-30 marzo, 2001).
"III Reunión de los Estados Parte para la Convención contra las Minas Antipersonales". Nicaragua (8-21 septiembre, 2001).