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Fiscalización de drogas

Más de 200 millones de personas alrededor del mundo hacen uso indebido de las drogas. Lo cual provoca el exagerado aumento de gasto sanitario, la desintegración de las familias y el deterioro de las comunidades. Asimismo, la propagación del SIDA y el hepatitis también han aumentado de forma alarmante por el uso de drogas intravenosas. El uso indebido de drogas también está relacionado con el aumento de la delincuencia y la violencia, además de la corrupción y el aumento de las actividades económicas ilegales. Los ingresos que provienen del tráfico ilícito de drogas también llegan a servir para financiar algunos de los conflictos armados más sangrientos.

El principal organismo intergubernamental dedicado a la fiscalización internacional de las drogas es la Comisión de Estupefacientes, la cual es una comisión orgánica del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. La Comisión cuenta con más de 53 Estados miembros y su objetivo es estudiar el problema del uso indebido y el tráfico de drogas en el mundo y formular propuestas para fortalecer la fiscalización internacional. Además supervisa la aplicación de los tratados de fiscalización internacional de drogas y de los principios rectores y medidas que aprueban la Asamblea General. Por otra parte, la Comisión es la encargada de dirigir las actividades del ONUDD. Esta Comisión cuenta con cinco órganos subsidiarios para promover la cooperación y coordinación en el ámbito regional en Africa, Asia y el Pacífico, Europa, América Latina y el Caribe y el Cercano Oriente y el Oriente Medio.

Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE)

El JIFE es un órgano independiente y cuasi jurídico compuesto por 13 miembros que supervisa el cumplimiento de los tratados de fiscalización internacional de drogas por parte de los gobiernos y presta apoyo a estos en ese ámbito. La JIFE tiene entre sus objetivos:

Garantizar que las drogas se destinen a fines médicos y científicos
Impedir su desviación hacia canales ilegítimos
Establecer límites máximos aplicables a las cantidades de estupefacientes que los países necesitan para fines médicos y científicos.
Organizar misiones de investigación y visitas técnicas en los países que sufren el problema de la droga
sitio oficial del JIFE

Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD)

El ONUDD es el programa rector de todas las actividades de las Naciones Unidas en este ámbito. Anteriormente conocido como PNUFID, el ONUDD contribuye a evitar situaciones que podrían favorecer la producción, el tráfico y el uso indebido de drogas y apoya a los gobiernos a establecer estructuras y estrategias de fiscalización, además de prestar asistencia técnica en materia de fiscalización, promover la aplicación de los tratados sobre fiscalización y servir de centro de conocimientos especializados y fuente de información a nivel mundial.

El ONUDD aborda el problema mundial de las drogas a través de una amplia gama de actividades tales como:

Programas de base comunitaria de prevención, tratamiento y rehabilitación con la participación de organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil
Prestación de asistencia para el desarrollo alternativo en cuyo marco se ofrecen nuevas oportunidades económicas a poblaciones que dependen de la producción de cultivos ilícitos que es preciso suprimir
Mejoramiento de la capacitación y la tecnología para combatir el tráfico de drogas y aumentar la eficiencia de los organismos encargados de hacer cumplir la ley
Prestación de asistencia a los medios empresariales y a las organizaciones no gubernamentales para ayudarles a crear programas encaminados a reducir la demanda de drogas tales como
Programa mundial de Vigilancia de los Cultivos ilícitos
Programa Mundial de Evaluación
Programa de Asistencia Jurídica
sede de ONUDD
ONUDD en México

Conferencias y tratados sobre fiscalización de drogas

Diversos tratados han sido aprobados bajo los auspicios de las Naciones Unidas con el fin de que los gobiernos fiscalicen la producción y distribución de estupefacientes y sustancias sicotrópicas, luchen contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas y presenten informes a organismos internacionales sobre las medidas adoptadas.

Convención única de 1961 sobre Estupefacientes: busca limitar exclusivamente a fines médicos y científicos la producción, la distribución, la posesión, el uso y el comercio de drogas, y a obligar a los Estados partes a adoptar medidas especiales en relación con drogas concretas, como la heroína. En el Protocolo de esta Convención, de 1972, se hace énfasis en la necesidad de que los toxicómanos reciban tratamiento y rehabilitación
Convenio sobre sustancias sicotrópicas de 1971: establece un sistema de fiscalización internacional de las sustancias sicotrópicas e introduce controles sobre ciertas drogas sintéticas
Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas (1988): establece medidas de amplio alcance contra el tráfico de drogas, incluye disposiciones contra el blanqueo de dinero y la desviación de precursores químicos. Se trata del marco principal de cooperación internacional en la lucha contra el tráfico de drogas que prevé la localización, el embargo preventivo y la confiscación de ingresos y propiedades precedentes del tráfico de drogas, la extradición de traficantes de drogas y la ejecución en el extranjero de trámites procesales en materia penal. Los Estados partes también se comprometen a eliminar o reducir la demanda de drogas.
20 sesión extraordinaria de las Naciones Unidas sobre el problema de las drogas

Durante el período extraordinario de sesiones dedicado a la acción común para contrarrestar el problema mundial de las drogas, celebrado por la Asamblea General en 1998, los gobiernos del mundo elaboraron una verdadera estrategia mundial de fiscalización. Se comprometieron a trabajar conjuntamente para elaborar estrategias más coherentes y reforzar las actividades prácticas encaminadas a limitar tanto la producción como el consumo de drogas ilícitas, con inclusión de campañas para reducir la demanda de drogas, programas para limitar la disponibilidad de sustancias que pueden utilizarse en la producción de drogas y actividades para mejorar la cooperación jurídica entre países con miras a una mejor fiscalización del tráfico de drogas, así como la intensificación de los esfuerzos encaminados a erradicar los cultivos ilícitos en que se basa la producción de drogas.