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Erik Vittrup: el soñador que busca transformar las ciudades

Erik Vittrup, Representante de ONU-Hábitat en México

Foto: CINU México/Pierre-Marc René
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(28 de junio de 2016).- A lo largo de sus 25 años en el Sistema de las Naciones Unidas, Erik Vittrup Christensen ha trabajado en 25 países de tres continentes, entre ellos Siria, Kosovo, India y ahora México, donde promueve el desarrollo sostenible de las ciudades a través de ONU-Hábitat.

El arquitecto urbanista originario de Dinamarca, quien se describe como una persona inquieta e impaciente, cree profundamente que con el rigor y la insistencia se puede cambiar el mundo para generar el bien y transformar la vida de la gente.

"Trabajando con el Sistema de Naciones Unidas nos encontramos en una situación muy especial. No representamos un país, no representamos una empresa, sino un conjunto de valores", señala el que diseñó e impulsó el proyecto de gestión comunitaria en Ecuador y Costa Rica que lo propulsó a integrarse en ONU-Hábitat hace 25 años.

El ahora Representante de la agencia de la ONU en México recuerda la difícil labor de las organizaciones internacionales, especialmente en situaciones de crisis para lograr hacer el bien y una diferencia para la gente.

"El estudio de mi vida es tratar de ver y entender cómo pueden Naciones Unidas entrar y cuál es el valor agregado que la ONU puede aportar para dar una diferencia poniendo el mantel celeste sobre la mesa invitando la gente a hablar en vez de pelear, a buscar soluciones en vez de buscar conflictos", comenta.

Vittrup Christensen conoce bien el terreno. Trabajó en todos los países de América Latina, excepto Paraguay y Uruguay, y también estuvo en Siria, India, Kosovo, Haití y Sudáfrica, lo cual le ha permitido colaborar con más de mil personas, de las cuales contrató cerca de la mitad.

"Llevo el recuerdo de mucha gente muy valiosa dentro de las instituciones públicas que trabajan con una dedicación y un compromiso admirable y loable porque creen que vale la pena el servicio hacia la comunidad y hacia su ciudad, a través del servicio público. He conocido ciudadanos, líderes comunitarios de barrios populares que me llevan recuerdos de heroísmo, de cómo sobreviven en ciudades", explica.

"Llevo también el recuerdo de una democracia que está en construcción, que lucha mucho para encontrar un camino, que lleva altibajos. Hay mucha corrupción, hay manipulación de intereses, hay mucho caudillismo político de lo malo, combinado con cosas muy buenas, como políticos muy buenos y muy comprometidos", añade.

Foto: CINU México/Pierre-Marc René
Erik Vittrup  En crisis, la colaboración debe continuar

Al recordar la acción humanitaria que se está realizando actualmente en Siria - estuvo ahí en 2013 - el funcionario de la ONU comenta que estas situaciones hostiles y de crisis representan importantes desafíos para los jefes de las agencias internacionales intergubernamentales para llevar a cabo su labor.

"En Siria, teníamos la instrucción de tener un bajo perfil en la interacción con las autoridades que estaban en guerra y concentrarnos en la acción humanitaria, pero para los servicios públicos que llevamos a cabo en los sistemas urbanos, necesariamente hay que hacer esto interactuando con servidores públicos", cuenta.

"Me vi forzado de hablar con autoridades para tener información y ver qué podemos hacer como agencia para poder llevar los servicios a la población, es decir, el acceso al agua y servicios conurbanos. Fue todo un éxito, hubo mucha propaganda, pero fui muy criticado.

"El resultado fue que casi todas las agencias comenzaron a interactuar con sus contrapartes públicos porque aún en conflicto, aún en guerra y aún con un gobierno que está en guerra es necesario interactuar con los servidores públicos que son los que están encargados y son los conocedores de cómo funcionan los sistemas que ocupamos", agrega.

Erik Vittrup Christensen se describe a sí mismo como un soñador y esto se refleja en las anécdotas que cuenta a sus colegas, pero también en su visión de la ONU. Para él, las Naciones Unidas representan la esperanza de un mundo mejor, un mundo en paz y un mundo en prosperidad.

"Trabajar para la ONU ha sido una oportunidad y un privilegio enorme de poder realizar esos legados y esos ideales por la cual fue creada la Organización", dice.

ONU-Hábitat, dentro de la gran familia de las Naciones Unidas, es la agencia encargada de la agenda urbana. Originalmente, cuenta Vittrup Christensen, se enfocaban en temas de vivienda, vivienda social y la erradicación del tugurio.

Hoy en día, el mandado de la agencia está enfocada hacia promover ciudades sustentables y prósperas. Esta misión, señala, es cada vez más importante al considera que se está viviendo en el siglo urbano, lo que significa que las grandes tensiones sociales, económicas y políticas se van a vivir en las ciudades.

"Estamos tratando de impulsar que los ciudadanos se pongan las pilas para comprometerse con sus ciudades. La forma en cómo se puede cambiar el mundo es en el entorno donde uno vive, a través de su comunidad en el conjunto residencial, en el barrio, en la colonia o con las autoridades", indica.

El compromiso debe reflejarse en la discusión y el debate para que la voz de los ciudadanos sea escuchada y para que sus intereses, sus sueños y sus visiones para el futuro y para sus hijos se hagan realidad.

"Para fortalecer la democracia se requiere una ciudadanía activa y comprometida con su propio futuro en la ciudad. Ese es el mensaje: comprométase con su ciudad", afirma.

Foto: CINU México/Pierre-Marc René
Erik Vittrup La experiencia es clave

Erik Vittrup Christensen no buscó trabajar en la ONU, tampoco concursó para un puesto. Fueron un conjunto de circunstancias y su experiencia que llevó a la organización a invitarlo a participar en varios proyectos.

El arquitecto urbanista de la Escuela de Arquitectura de la Academia de Bellas Artes de Copenhague comenta que al terminar sus estudios no encontraba trabajo, por lo que decidió irse a América Latina para hacer sus prácticas profesionales.

Trabajaba con organizaciones populares y sociales, cuando ONU-Hábitat lo buscó como asesor en temas de gestión comunitaria en Costa Rica y Ecuador. Terminó dirigiendo el proyecto, lo cual lo llevó a subir los escalones dentro de la agencia.

Hoy, como miembro administrativo de la ONU, señala que lo que se requiere en la organización es compromiso, entusiasmo, convicción y sobre todo, mucha experiencia porque la expectativa de la sociedad es muy alta.

"Es un privilegio extraordinario trabajar con una organización que hace el bien a nivel mundial, da prestigio, da estatus y también da oportunidad de crecimiento profesional que no lo da ninguna otra organización y para eso se requieren los mejores", confiesa.

"Mi recomendación a los jóvenes es mejórese. No es suficiente que tenga una maestría o un doctorado con notas máximas. Trabaje con la sociedad civil, con la empresa privada, con el sector público, trate de entender las dinámicas políticas y los mecanismos económicos que mueven la sociedad y la ciudad, y trate de entender los conflictos y cómo las autoridades los resuelven. Hazte bueno para tu trabajo y aguante, tenga paciencia. Si sigues con fe, cuando tengas 10 o 15 años de experiencia, ahí es donde harías un bien y tendrías la oportunidad de hacer algo bien", agrega.

Vittrup Christensen afirma que con la experiencia el reconocimiento es mayor y la integración a la ONU es una recompensa de una larga y difícil labor.

"Trabajar en la ONU es uno de los privilegios más grande que un profesional pueda tener. Ser parte de un aparato mundial que trabaja por el bien es, para mí, lo más fantástico que hay", concluye.

Video perfil de Erik Vittrup