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Nuevo apoyo de largo plazo para los poblaciones desplazadas en África

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(31 de Mayo de 2016).-Un hecho que no ha sido destacado en los titulares internacionales en el último tiempo es que alrededor de 18 millones de personas desplazadas por la fuerza viven en África, lo que representa más de un cuarto del total a nivel mundial.

En África, la mayoría de los movimientos de desplazamiento forzado ocurre dentro de su propio territorio, lo que obliga al continente a soportar una enorme carga, dando acogida a aproximadamente el 20 de los refugiados y el 30 de los desplazados internos, que se registran en el mundo. Las poblaciones de desplazados están formadas por refugiados, es decir quienes cruzan las fronteras internacionales, y por desplazados internos, aquellos se han trasladado de una región a otra en un determinado país. Algunas naciones africanas han recibido a una gran cantidad de desplazados desde hace más de 20 años.

Países en el Cuerno de África, la región de los Grandes Lagos y en otros lugares del continente están tomando la iniciativa de ayudar a los desplazados y las comunidades que los reciben. Dado el aumento constante de los conflictos que se propagan a través de las fronteras, es crucial para el crecimiento y desarrollo futuros de África que se maneje este desafío a través de un enfoque regional coordinado.

La tragedia de la crisis de los refugiados sirios ha puesto de relieve la importancia de abordar el desplazamiento forzado prolongado, no solo como una emergencia humanitaria sino también como un importante desafío para el desarrollo.

El desplazamiento que se extiende durante años, afectando la capacidad de generaciones de tener acceso a oportunidades, deja en evidencia que los campamentos no son una respuesta en el largo plazo.

"Nos estamos centrando en los impactos de largo plazo que provoca el desplazamiento en África", dijo Ede Ijjasz-Vasquez, director superior del Departamento de Prácticas Mundiales de Desarrollo Social, Urbano y Rural, y Resiliencia del Banco Mundial. "Cuando el desplazamiento se prolonga, necesidades de largo plazo, como empleos, acceso a la tierra y servicios básicos, educación e inclusión social, adquieren una importancia fundamental. Nadie quiere que ocurra el desplazamiento forzado, pero cuando pasa, necesitamos tener un enfoque que genere un entorno positivo e inclusivo, y no uno que considere a las personas desplazadas como una carga".