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Erosión, pérdida de carbono orgánico y salinización son principales amenazas de América Latina y el Caribe

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(17 de diciembre de 2015).- Los tres amenazas más importantes para los suelos de América Latina y el Caribe son la erosión, la pérdida de carbono orgánico y la salinización, según un estudio de la FAO publicado durante la clausura del Año Internacional de los Suelos.

Según la nueva publicación, El estado de los recursos de suelos en el mundo, se requiere un enorme esfuerzo para diseñar e implementar el manejo sostenible del suelo en la región para proteger este recurso y garantizar la seguridad alimentaria y los servicios ecosistémicos que provee el suelo.

América Latina y el Caribe es una de las más ricas del mundo en términos de recursos naturales. Con sólo el 8 de la población global, posee el 23 de las tierras potencialmente cultivables, el 12% de las tierras actualmente cultivadas y el 46 % de los bosques tropicales del mundo.

Sin embargo, la rápida explotación de minerales, gas, bosques y pasturas está produciendo cambios dramáticos en el uso de la tierra y una generalizada degradación de los suelos de la región, necesarios para acabar con el hambre y la pobreza.

La FAO señaló que se requiere mejorar los sistemas de información sobre recursos naturales en muchos países de la región con el fin de llevar a cabo un mejor diagnóstico de las condiciones del suelo y su nivel de degradación.

Esto permitirá que las posibles soluciones sean identificadas, incluyendo la planificación del uso del suelo y la legislación necesaria para protegerlo y preservarlo para futuras generaciones.

Principales amenazas causadas por el ser humano

Aunque las principales amenazas para el suelo en la región están relacionados con las características naturales de su fisiografía y el tipo de cubierta vegetal, la causas antrópicas (causadas por acción humana) y los rasgos culturales también juegan un papel importante, especialmente las prácticas agrícolas inapropiadas producto de la tenencia de la tierra desigual e insegura, investigación insuficiente y falta de servicios de extensión agrícola.

La deforestación y la erosión causada por el uso inapropiado de la tierra son las principales amenazas antrópicas a la calidad del suelo de la región, dos aspectos que deben ser enfrentados para que la región avance hacia los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Dichos objetivos se establecieron recientemente con miras a lograr el desarrollo sostenible para el año 2030. De los 17 objetivos, cuatro contienen metas específicamente relacionadas con los suelos.

Los suelos proveen servicios ecosistémicos claves para el desarrollo de la región. De estos, los más afectados en América Latina y el Caribe son la regulación del clima debido a la alteración de los ciclos de carbono y nitrógeno producto de la deforestación, la regulación del agua y la producción de alimentos en las tierras en pendiente.

Países que luchan contra la degradación

Según el informe de la FAO, algunos países en la región han desarrollado e implementado buenas políticas y enfoques para mitigar la degradación de la tierra, los cuales pueden ser replicados en otros países de la región.

Uruguay es un ejemplo de buenas políticas de conservación de suelos y tierras: su política fue diseñada por el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca, como parte de un programa que promueve la intensificación agrícola bajo un modelo de sustentabilidad.

Bajo esta política, los productores de cultivos deben presentar planes de manejo del suelo y especificar las rotaciones de cada predio. Deben mantenerse dentro de niveles de erosión de la tierra tolerables, los cuales están basados en las características locales del suelo.

Otro ejemplo destacado es la Estrategia Ambiental Nacional de Cuba de 2011/2015 que identifica la degradación del suelo como uno de los problemas ambientales fundamentales en el país. El gobierno cubano ha puesto en marcha planes de acción para luchar contra la desertificación y, desde 2001, ha llevado a cabo programas para la conservación del suelo.

Erosión por agua y viento

Esta amenaza es considerada una de los más importantes de la región, ya que tiene un impacto en grandes sectores de la población regional, en particular aquellas concentradas en las regiones montañosas de los Andes, América Central, México y el Caribe.

La erosión hídrica y deslizamientos de tierra ocurren principalmente en laderas empinadas que han sido deforestadas o en zonas montañosas secas que se utilizan como pastos y que han sido objeto de sobrepastoreo.

La erosión y los deslizamientos de tierra eliminan suelo fértil, afectando la productividad de los cultivos, lo que hace más difícil la labranza. Además, la producción de sedimentos perjudica a los campos y a la infraestructura aguas abajo, causando inundaciones en las zonas planas, las que podría aumentar a futuro por el efecto del cambio climático.

Cambios en el carbono orgánico del suelo

Los cambios en el carbono orgánico se producen sobre todo por la disminución del carbono suministrado por la vegetación, como sucede con la deforestación, o si se aumenta la mineralización producto del arado.

La mitad de los bosques tropicales del mundo pertenecen a América Latina y el Caribe, región que hasta hace poco tenía la mayor tasa de deforestación global, lo que redujo drásticamente los insumos orgánicos a los suelos.

La región también tiene algunos de los mejores suelos del mundo, por ejemplo en las Pampas. Estos suelos son muy fértiles y ricos en materia orgánica, pero su cultivo continuo ha aumentado la mineralización y reducido su carbono orgánico, volviéndolos cada vez menos productivos, lo que limita sus servicios ecológicos.

Según la FAO, revertir la degradación de suelos no sólo mejora su fertilidad sino que aporta a la mitigación del cambio climático.

Mayor salinidad

La salinización y sodificación natural son muy comunes en las regiones áridas y semiáridas de la región, incluyendo México, Cuba, el norte de América del Sur, Perú, el noreste de Brasil y el sur de Argentina.

Las amenazas humanas también son importantes en este respecto, ya que la irrigación es común y la calidad del agua utilizada y la falta de drenaje producen una mayor salinización.

El riego provoca la salinización de suelos cuando no se toman medidas apropiadas. A pesar de que no ocurre en grandes áreas, la acumulación de sal es una amenaza importante porque reduce severamente la productividad de los cultivos, ya que es muy difícil de prevenir y aún más difícil de recuperar los suelos una vez salinizados.

Noticia emitida por Oficina Regional de la FAO América Latina y el Caribe