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Encuentro técnico para la actualización del Protocolo de Retornos y Reubicaciones

Foto cortesía de: ACNUR/Castañeda R.
7c9ecfe769.jpg (11 de marzo de 2016).- Con el objetivo de analizar los avances normativos y recolectar insumos que permitan la actualización del Protocolo de Retornos y Reubicaciones, se realizó un intercambio de experiencias entre la Unidad para las Víctimas y la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que contó con la participación de las diferentes oficinas de terreno de ACNUR y funcionarios del nivel nacional de la Unidad.

El Protocolo de Retornos y Reubicaciones, formulado en 2013, buscó dar respuestas a las necesidades de ajuste institucional derivadas de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. Los aprendizajes de su implementación, las dinámicas del desplazamiento en la actualidad, y un nuevo panorama para el país que se abre ante la posibilidad de la firma de un acuerdo para la terminación del conflicto armado, impulsan la necesidad de revisar, ajustar y enriquecer este instrumento, para lo cual fue convocado el encuentro.

Frente a este objetivo, aparecen algunos retos que tanto Iris Marín, Subdirectora de la Unidad para las Víctimas como Bjorn Pettersson, Representante Adjunto de ACNUR, señalaron en el encuentro. El primero de ellos tiene que ver con la necesidad de fortalecer la política pública en términos de reubicaciones urbanas, respondiendo así al hecho bajo el cual, en un contexto de desplazamiento prolongado, la gran mayoría de esta población víctima se encuentra en las ciudades. Se recordó la encuesta del DANE, sobre indicadores de goce efectivo de derechos, donde el 76% de la población desplazada reside ya en el lugar donde desea rehacer su proyecto de vida; seguramente más de la mitad de este porcentaje habita en ciudades. El segundo reto, plantea la necesidad de concentrarse en algunos de los desafíos que implica la integración local en áreas urbanas de la población desplazada, como la legalización de los predios donde se ubican de manera informal quienes salen huyendo forzadamente de sus tierras y territorios.

El tercer reto señalado, ligado a la implementación de los acuerdos del proceso de negociación de La Habana, es la consolidación de los procesos de retornos y reubicaciones rurales, en el entendido que la finalización del conflicto abrirá las posibilidades a poblaciones campesinas, indígenas, afrodescendientes, entre otras, de rehacer sus proyectos de vida en el campo colombiano.

Después de una jornada completa de trabajo técnico, los equipos de la Unidad para las Víctimas y ACNUR profundizaron en las implicaciones de cada uno de los retos señalados, compartieron experiencias de trabajo e identificaron líneas de acción que permitieron generar insumos para la actualización del Protocolo de Retornos y Reubicaciones, como una herramienta que facilite la articulación con el resto de políticas para la atención y reparación de los desplazados y como un instrumento que sea apropiado por todo el Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Víctimas.

Con un reconocimiento mutuo por la calidad del intercambio técnico logrado, la Unidad para las Víctimas y ACNUR cerraron el encuentro con el compromiso de la Unidad de incorporar algunas conclusiones al proceso de ajuste del Protocolo de Retornos y Reubicaciones y el compromiso e interés del ACNUR de continuar apoyando a la Unidad en la implementación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras.

Con información de ACNUR