"No existen debates ideológicos sobre la cura del cáncer y la diabetes. La derecha y la izquierda no están divididas sobre la necesidad de tratar la tuberculosis y el VIH. Por lo tanto, ¿por qué existen contraposiciones políticas sobre las drogas?", se preguntó Costa. Opinó que el control de los estupefacientes tiene un problema de imagen: "demasiado delito relacionado con las drogas, demasiada gente en prisión, muy pocos servicios de salud, muy pocos recursos para el tratamiento de prevención y rehabilitación, demasiada erradicación de cultivos e insuficiente erradicación de la pobreza".
Sin embargo, agregó, lo que no se ve son los logros. Por ejemplo, el uso ilícito de estupefacientes se ha reducido a menos del 5 por ciento de la población adulta, en contraposición con una proporción de 5 a e veces más personas que son adictas al tabaco o al alcohol. El cultivo mundial, con excepción de Afganistán, ha bajado, la adhesión al régimen internacional de control de estupefacientes es casi universal y el principio de responsabilidad compartida es aceptado por todos, apuntó Costa.
Subrayó la necesidad de que se otorguen más fondos a los proyectos de desarrollo para dar a los agricultores una alternativa al cannabis, a la coca y al opio.Costa pidió que se promuevan sistemas de justicia penal que aseguren que la lucha contra las drogas se base en el imperio de la ley, y cuestionó la aplicación de la pena de muerte a crímenes relacionados con los estupefacientes."Aunque las drogas matan, --dijo--no creo que debamos matar por causa de las drogas".