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La ONU impulsa directrices para ayudar la erradicación del hambre de América Latina

Foto: FAO
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(20 de enero de 2017).- Las Naciones Unidas y los países de América Latina y el Caribe elaboraron un plan conjunto para hacer que los sectores de la agricultura y la seguridad alimentaria y nutricional sean más resistentes a los desastres, lo que le permitirá a la región enfrentar el hambre de manera más sostenible.

"Esta transición no puede lograrse sin el desarrollo de medidas sectoriales de gestión del riesgo de desastres, incluyendo tecnologías, prácticas productivas y uso sostenible de los recursos naturales, así como cambios considerables en materia de gobernanza, legislación, políticas e inversión pública y privada", dijo Jorge Maza, Oficial Principal Forestal de la Oficina de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para América Latina y el Caribe.

El documento titulado "Los Lineamientos y Recomendaciones para la implementación del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres en el Sector Agrícola y Seguridad Alimentaria y Nutricional: América Latina y el Caribe" impulsa esta transición. La guía elaborada bajo una visión de 15 años es un plan internacional centrado para la contención del impacto de los eventos naturales y humanos.

El documento elaborado por la Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR), la FAO y la Organización de los Estados Americanos (OEA), destaca la necesidad de apoyar la implementación de una hoja de ruta diseñada por las 33 naciones que conforman la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC) en el Plan para la Seguridad Alimentaria y Nutricional y la Erradicación del Hambre para 2025.

Más de 34 millones de personas en la región siguen sufriendo de hambre, la mayoría de ellas están ubicadas en zonas rurales.

Millones de productores en las zonas rurales más pobres de la región son agricultores familiares muy vulnerables. Los impactos de los desastres para estas comunidades van más allá de las pérdidas económicas o las oportunidades y afectaciones directas de seguridad alimentaria y sobrevivencia.

Por lo tanto, los impactos de los desastres en el sector y las consecuencias del cambio climático no sólo ponen en peligro los logros del desarrollo en los territorios rurales de América Latina y el Caribe, sino también la propia seguridad alimentaria y nutricional de toda su población. También socavan la capacidad de la región para enfrentar estas situaciones en un contexto en el que se espera un crecimiento de de la población mundial que hará incrementar en 60% la demanda de alimentos para el año 2050.

El impulso de este tema se vino generando tras la 34 Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, organizada en México el año pasado y que centró su atención en la necesidad de estimular los esfuerzos de reducción del riesgo de desastres en el sector agrícola. En mayo del presente año, México también será el anfitrión de la Plataforma Global 2017 para la Reducción del Riesgo de Desastres.