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Suchiate, el río de la esperanza de las personas migrantes y refugiadas de Centroamérica

Foto: ONU México/Mónica Vazquez
Río Suchiate 2.JPG (06 de abril de 2017).- Cada año, miles de personas migrantes y refugiadas centroamericanas cruzan el río Suchiate que separa México de Guatemala para buscar una vida mejor huyendo de la violencia que afecta a sus países.

José es de El Salvador y como muchas otras personas de su país huyó junto con su madre y sus hermanas por la violencia que sufrieron.

"Las pandillas, homicidios, amenazas de muerte. Donde uno trabaja, les piden una renta de 500.000 dólares mensuales y sin dinero posiblemente lo matan o toda su familia. Eso es lo que hace que uno decida irse para otro país", explicó.

Ciudad Hidalgo es uno de los principales puntos de ingreso de migrantes y refugiados centroamericanos a México. Por el estado de Chiapas transitan miles de personas provenientes de Honduras, El Salvador y Guatemala, pero recientemente se ha reportado un incremento de personas que llegan de países africanos y asiáticos.

"Se supone que anualmente hay más de 450.000 personas que cruzan desde el sur hacia México con diferentes intenciones. Son casi medio millones de personas anualmente. Muchos son regresados, pero varios lo intentan más de una vez por distintas razones que pueden ser económicas, por reunificación familiar o huir de la violencia", indicó Christopher Gascon, Representante de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en México.

Los representantes de las agencias de la ONU en México realizaron recientemente una visita a la frontera sur mexicana para analizar la situación migratoria en esa parte del país, puesto que en Tapachula, la ciudad mexicana más importante cerca de la frontera, se llevan a cabo varios programas de las Naciones Unidas.

Antonio Molpeceres, Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en México, comentó que la migración es un tema que hace las primeras páginas de los medios a nivel mundial, aunque se habla generalmente de la situación en el mar Mediterráneo, que es "una situación muy preocupante para todos".

"Pero también la migración existe en esta parte del mundo, en Centroamérica y la frontera sur de México. Por eso queríamos venir para entender mejor y ver en qué medida podemos colaborar y ayudar al Estado mexicana para lidiar mejor con esta situación", expuso.

Apoyo de la ONU

Como parte de las actividades de la ONU en la región, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) atienden a los centroamericanos que llegan a México.

Una vez que llegan a México, los migrantes y refugiados tienen un primer punto de encuentro que es el Centro de Atención de Personas Migrantes y Refugiadas, donde se atienden a las personas que necesitan información o conocer sus opciones para su seguridad, salud y derechos.

"Tenemos este centro que hemos establecido con la municipalidad (Ciudad Hidalgo). Estamos estableciendo varios otros centros. Ya hay cuatro en la frontera: Arriaga, Motozintla, Suchiate y Palenque. Queremos desarrollar más centros para poder tener más información acerca de los migrantes y que sea más homogéneo", explicó Christopher Gascon.

Adelantó que se están negociando la apertura de dos ventanillas de atención más, las cuales están planeadas para Comalapa y Las Margaritas.

Las agencias también apoyan a las instituciones gubernamentales locales y federales en la capacitación de personal en materia de migración y refugiado, como es el caso de la oficina de atención a personas migrantes y refugiadas en Ciudad Hidalgo.

"Lo que hacemos es ayudar a las personas migrantes que vienen a buscar refugio de su país. Les damos información para la regularización permanente y temporal. Buscamos albergues para las personas que no tienen donde quedarse y canalizamos a oficinas de COMAR y de ACNUR. A los que necesitan atención médica, las canalizamos a centros de salud", comentó Ángel López Morgan, Asistente de la Dirección de Atención a Personas Migrantes y Refugiadas del Ayuntamiento de Ciudad Hidalgo.

López Morgan señaló que la oficina atiende entre seis y 10 personas al día, la mayoría de ellas provienen de países del Triangulo Norte, es decir, Guatemala, Honduras y El Salvador, aunque el año pasado se atendieron a gente de países asiáticos, africanos, Cuba y Haití.

Incremento de menores no acompañados

En los últimos años, se han detectado cada vez más niños, niñas y adolescentes centroamericanos cruzando la frontera mexicana. La mayoría de ellos viajaban sin el acompañamiento de un adulto.
En 2016, las autoridades migratorias mexicanas detectaron a 40.542 niños, niñas y adolescentes provenientes de estos países. Casi 18.000 de ellos no estaban acompañados de un adulto.

"Hay un aumento desde hace tiempo de niños, especialmente de niños, niñas y adolescentes no acompañados. Huyen de unas condiciones muy difíciles de pobreza, de falta de oportunidades, pero también de violencia y de extorsiones en sus países de origen, sobre todo en Guatemala, Honduras y El Salvador. Hemos escuchado historias terribles. Para sobrevivir optan por huir", explicó Christian Skoog, Representante de UNICEF en México.

Skoog señaló que una vez en México, los menores buscan una vida digna y mejor, aunque en el camino corren muchos riesgos, como accidentes, violencia, discriminación, persecución por parte del crimen organizado e incluso maltrato institucional. Estas situaciones dejan huellas negativas muy profundas en los niños.

Lizeth, una joven de 17 años proveniente de Honduras, huyó de su país a principios de marzo por las pandillas que amenazaron a su familia. La menor, a quien se le cambió el nombre por su seguridad, viajó durante varios días junto con su pareja y su bebé de un mes de edad para llegar a México.

"Tocaron la puerta. Yo la abrí pensando que eran mis papás. Llegaron ocho hombres armados, con pasamontañas y nos dejaron amarados dentro de la casa. Pero gracias a Dios un primo se pudo soltar y nos soltó a todos. Abrimos la lámina de la casa y nos subimos por el techo y nos tiramos en la casa de una vecina. Por ahí nos pudimos salir", relató la joven.

"Encontramos un trailero y nos preguntó que nos pasaba y para dónde íbamos a esa hora de la noche. Eran las 10:30 horas de la noche. Le contamos todo y le dijimos que veníamos para México y que después íbamos a ver cómo seguíamos para delante", contó.

Riesgos

Los riesgos para los migrantes y solicitantes de asilo son múltiples. Los traficantes aprovechan su situación para entregarlos a criminales que pueden usarlos y explotarlos económicamente y sexualmente. Las mujeres, los niños y las niñas son más vulnerables a la trata de personas.

"Las mujeres, los niños y las niñas ya tienen un alto riesgo de ser víctimas del crimen de la trata de personas. Además, si tienen que huir de una situación de conflicto o de desastre natural, se vuelven aún en riesgo", explicó, Antonio Mazzitelli, Representante de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en México.

En la medida en que aumenten los obstáculos a la migración para que los flujos migratorios no logren avanzar a sus destinos, estas personas se entregan a traficantes de migrantes, en los cuales existen organizaciones de trata de personas que usan a las personas migrantes indocumentadas.

Según estimaciones de la UNODC, el 79% de las víctimas de trata detectadas fueron mujeres y niños que se encontraban fuera de su país de origen.

"Ser migrante no es fácil y sobre todo ser migrante por razones obligatorias, cuando te obligan a migrantes, no es lo deseable. Nadie quiere ser migrante por ser migrante, pero hay personas que no les queda de otra", dijo Antonio Molpeceres.

Si en el cielo no hay barreras, que en la tierra nada nos detenga, dice el slogan de la OIM, por lo que las agencias de la ONU llaman al respeto y a no discriminar a los migrantes y refugiados.

Vídeo Reportaje sobre migración en la frontera sur mexicana