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Thomas Wissing, el protector de los derechos laborales

Foto: CINU México
Thomas Wissing 3.JPG (27 de febrero de 2017).- Thomas Wissing termina en estos días su misión como Representante de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) al destacar la necesidad de continuar luchando por los derechos laborales y mejores condiciones a fin de impulsar la generación de empleo digno y decente para todos.

Tras 21 años en México, en gran parte con el Sistema de Naciones Unidas y 17 años en la OIT, Wissing considera que el mundo enfrenta actualmente grandes retos en materia laboral.

"El mundo del trabajo está en una transformación muy profunda. Hay grandes cambios demográficos, en muchas naciones tenemos un bono demográfico importante todavía, mientras que otros países están enfrentando un envejecimiento paulatino de su población que implica repensar el sistema de pensiones", explica.

Además el cambio tecnológico generará también desafíos importantes como la digitalización de la economía, nuevos procesos industriales, dislocación de la producción y la generación de nuevos servicios, por lo que estima importante anticipar los retos que llevar consigo toda esta transformación.

"Son retos y oportunidades, pero también representan riesgos. Habrá que luchar para que nuestro lugar de trabajo y el empleo sean una ambición y una realidad en todos los países, que el empleo y el trabajo decente sea la parte central de la política pública", dice.

"A pesar de los retos y dificultades, es una lucha que vale la pena. Es un objetivo que nos motiva. Creo que hay en la creatividad humana y en la colaboración la posibilidad de encontrar soluciones para un mejor futuro", agrega el alemán.

Por lo tanto, considera que la Organización de Naciones Unidas es más necesaria que nunca para promover la paz, la justicia social y el desarrollo sostenible, porque a pesar de sus limitaciones, déficits y otros problemas, el mundo necesita una organización que esté capaz de impulsar la paz, la tolerancia, el diálogo y el entendimiento entre países y poblaciones sobre temas del futuro de la humanidad.

"La ONU está bien posicionada para jugar este rol", asegura.

Luego, la OIT, una organización especializada que celebrará su centenario en 2019, es la agencia que puede articular el mandato de la ONU para promover la paz y la justicia social en el ámbito laboral e impulsar medidas para la generación de empleos decentes y dignos para las personas para que los hombres, mujeres y jóvenes puedan realizarse y desarrollar sus capacidades con una remuneración y condiciones dignas.

La agencia también está encargada de cuidar desde la primera infancia que los niños no trabajen, puedan ir a la escuela y tengan la posibilidad de desarrollar sus capacidades en el sector educativo antes de ir a trabajar.

Además labora para que los adolescentes que tienen la necesidad de trabajo o quieren integrar el mercado laboral lo puedan hacer a partir de los 15 o 16 años en condiciones seguras, y promueve el principio de la igualdad de género para que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres y que no haya ninguna discriminación.

Foto: CINU México
Thomas Wissing 2.JPG Anécdota

Thomas Wissing recuerda un momento en su larga carrera en el que le tocó justamente hablar del trabajo infantil en una comunidad de Chiapas.

El Representante de la OIT relata que presentó su discurso que había escrito en su escritorio y con mucho entusiasmo para decir que los niños tiene que ir a la escuela y que la educación es muy importante.

Al final de la plática, se le acercó un padre, lo llevó a la escuela donde estudiaba su hijo. Le presentó a su maestro, un joven de 23 años muy dinámico, muy entusiasta que apenas había salido del sistema educativo que ya tenía a cargo una clase multigrado, es decir, con niños de seis a 12 años.

"Era una escuela en condiciones deplorables, un pizarrón medio colgado, las sillas tenías tres pilares medio chuecos. El señor me dijo: 'Aquí viene mi niño todos los días para aprender'. Me preguntó: '¿Crees que aquí mi niño va a aprender algo que le va a servir para toda la vida? ¿No sería mejor que trabaje conmigo y lo cuido y le enseño algo que le sirva para toda la vida?", explica Wissing.

Thomas Wissing reconoce que a veces los funcionarios de la ONU enfrentan sus discursos con la realidad, lo cual les da lecciones muy importantes.
"No quiere decir que se va a justificar el trabajo infantil, pero sí te abre una perspectiva diferente. Hay que crear las condiciones para que ese discurso se pueda poner en práctica y no se quede en un vacío", argumenta.

Apasionado por su trabajo

El Representante de la OIT es un apasionado con la labor que hace y le gusta su trabajo.

Foto: OIT
empleo OIT.jpg "Estoy muy convencido de que el trabajo para el desarrollo tiene mucho sentido, me motiva mucho. Me gusta el trabajo en equipo. Soy una persona pensante, con sueños, con ideas. Quiero contribuir con un grano de arena para que el trabajo se desarrollo en beneficio de las personas para que todos tengan una oportunidad de desarrollarse libremente en el mundo laboral", relata Wissing.

"Nuestro Director General a veces dice de broma que somos los que están trabajando 14 horas para que otros no tengan que trabajar 14 horas", comenta.

El alemán de 50 años estudió ciencias políticas y relaciones internacionales y cuenta con estudios básicos en economía. Es casado con una periodista cultural.

Thomas Wissing tiene dos hijos de seis y ocho años, respectivamente, que no necesariamente entienden porque su padre trabaja tanto. No obstante, intenta pasar lo más tiempo que puede con su familia porque considera necesario encontrar un equilibrio entre el trabajo y la vida personal.

"Me gusta tener tiempo para estar con mi familia. Es importante tener tiempo para todo y tener un equilibrio", dice.

Tiempos libres

En sus pocos momentos libres, a Thomas Wissing le gusta viajar, leer y conocer gente.

"Me encanta México, ir por la sierra, a las playas, a las ciudades coloniales. Me gusta la gastronomía y conocer gente interesante, creativa, artistas, fotógrafos, escritores, periodistas. Me gusta leer y la literatura, sobre todo los grandes narradores latinoamericanos, especialmente colombianos como Alvaro Mutis, Garcia Márquez, pero también Octavio Paz y muchos otros", dice.
También tiene un gusto por la música, especialmente el son cubano y el son veracruzano.

Pero su pasión es la fotografía, a tal grado que en algún momento pensó dedicarse a ella de manera profesional.

"Lo he dejado por diferentes motivos. A veces me arrepiento, pero creo que estoy bien donde estoy. Quizás a través de la fotografía y del periodismo puedes contribuir a la denuncia social y llamar la atención sobre temas que son importantes, pero en una organización internacional como la OIT también tienes la oportunidad de contribuir directamente a la búsqueda de soluciones y eso es algo que me motiva mucho", concluye.

Video Perfil de Thomas Wissing, Representante de la OIT en México y Cuba