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Sí se puede ser mujer, trabajar en el campo y salir adelante

Foto: FAO Perú
FAO Perú Benjamina.JPG (28 de octubre de 2016).- Benjamina Gonzalo Nina pertenece a la Asociación de Mujeres Productoras Agropecuarias, Artesanales y Ecológicas Inmaculada Concepción (AMPRAE) del Campo Batalla Pomata, en la región de Puno. Productora de semillas de quinua, Benjamina participa de las capacitaciones del Programa Conjunto Granos Andinos (FAO, OIT, UNESCO).

En el marco de la campaña "Mujeres Rurales, motores del desarrollo", Benjamina nos comparte su vida cotidiana en las alturas andinas.

Yo soy del departamento de Puno, provincia de Chucuito, distrito de Pomata. Yo vivo con mi esposo y tengo cuatro niños; una mujer y tres varones. La última tiene 12 años. Mi esposo es profesor de primaria. Cuando él va a su trabajo, yo sola voy a la chacra.

Cuéntanos una jornada habitual de tu vida.

Yo me levanto temprano en la mañana y hago el desayuno para mis hijos. Nosotros preparamos productos con la quinua. Hago masa mora, jugo de quinua y chaufa de quinua. A veces hago arroz o fideos. A mis hijos, les mando al colegio y ellos se van con su almuerzo. Yo me quedo en la casa. Pero tampoco me quedo en la casa. Llevo mi ganado. Tengo oveja, vaca, chancho. Tengo que armar el pastar para que coma mi ganado. Después, regreso. Como mi esposo trabaja, yo voy a la chacra a trabajar sola.

Ese es mi trabajo de todos los días. El domingo es el día de descanso para los niños. Tienen tiempo y vamos a la chacra juntos. Me ayudan, uno lleva el ganado, y con los demás vamos a la chacra. También voy a otras actividades. Para no estar triste, para ir a alegrarnos, hacemos fiestas. Hay la fiesta patronal, o el aniversario de la comunidad, por ejemplo. Celebramos con nuestras compañeras, tomamos gaseosas, nos contamos nuestra vida. Es muy bonito.

¿Siempre se ha dedicado a la producción de la quinua?

Yo siembro de todo; voy a sembrar quinua, o bien oca, papa, habas, cebada. Cuando nos reunimos con las mujeres, también hacemos artesanía; guantes, chalecos, chalinas, también muñecas. El lunes, vamos a la chacra. El martes, tenemos la reunión con las mujeres, y vamos a tejer, y discutir sobre la quinua. Los miércoles y jueves vendemos. Viernes y sábado también vamos a trabajar. A veces nos toca un día viernes las reuniones en Juliaca, en Puno. Tenemos que ir, porque queremos aprender.

¿Desde cuándo está involucrada en su Asociación?

Yo empecé en 2013-2014 en AMPRAE. A mí me gusta ir a esas reuniones. Antes pertenecía a un Club de Madre. Después llegó otra organización, y hemos ido a plantar arbolitos. Ahora, me dedico a AMPRAE, con el cultivo de la quinua.

¿En qué consiste el trabajo de su Asociación?

Las mujeres nos juntamos. Como los esposos van a trabajar durante el día, nosotras vamos a juntar y conversamos de lo que vamos a hacer como mujeres para salir adelante. Nosotras proponemos como actividades sembrar la quinua, trabajando, ir a las reuniones, capacitarnos más para saber manejar mejor la quinua.

Antes éramos 16, pero ahora somos 8. Hay mujeres que no ponen empeño, y se retiran. Pero nosotras ponemos empeño, y por eso, ¡trabajamos! Quisiera que participen más mujeres, que se organicen, igual que nosotras, que no se queden allí no más. Para participar como mujeres, fácil es. Tienen que salir, ir a las capacitaciones, aprender más, y de allí van a salir adelante.

¿Qué apoyo recibió del Programa Conjunto Granos Andinos?

Los ingenieros de la FAO nos han capacitado, a través del proyecto Semillas Andinas y ahora PC Granos Andinos. Nos ha ayudado mucho. Yo he cambiado bastante. He cambiado mi manera de sembrar la quinua, y de salir con mi familia. Yo sabía cómo manejar la quinua pero no sabía seleccionar bien. Económicamente, ha cambiado también. La semilla se vende mejor.

¿Por qué es importante para usted, como mujer, trabajar en la producción de la quinua?

Para alimentar a nuestros hijos. Así también para que no sean hijos desnutridos. Para eso trabajamos. A veces cuando no tenemos dinero, fácil también vendemos. Para vender, sembramos una parte de la semilla. Y para nuestro propio consumo, sembramos otra parte. No juntamos los dos. También es importante para mí.

¿Cuáles son las dificultades al trabajar en el campo?

Como mujer, no es difícil. Las mujeres sí podemos trabajar. La pregunta es ¿por qué? ¿Por qué queremos trabajar? Para afrontar la vida, para nuestros hijos. No es difícil para mí trabajar en la chacra. Hasta agarramos la yunta. Como los esposos trabajan, nosotras tenemos que agarrar. Mi esposo me apoya el sábado y domingo, porque tiene su trabajo durante la semana. Él valora mi trabajo, y yo también lo valoro. Es un trabajo en familia.

¿Aspira a que sus hijos trabajen en el cultivo de la quinua cuando sean mayores?

Sí, pero ellos tienen que estudiar. Sábado y domingo trabajan. En el futuro, quiero que estén profesionales, no como nosotros. Ellos también van a venir a trabajar pero solo el sábado y domingo.

¿Qué le gusta más en el trabajo de campo?

Es muy lindo trabajar la chacra. Me gusta hacer de todo. Lo que más me gusta es la quinua, el grano de oro, como decimos. Es sagrada la semilla.

¿Qué mensaje le gustaría compartir con las mujeres del Perú que como usted trabajan en su chacra?

Que trabajen, que superen, igual como nosotras. Que se organicen y que salgan adelante. Podemos soñar de tener una empresa, o de tener un mercado de frente, es posible pero tenemos que trabajar.

Un sueño

Tener una empresa pequeña de quinua para vender, exportar en mi región, o en el mundo. Sí es posible y voy a trabajar para eso.

Con información de FAO Perú