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Según la FAO, la agricultura de países en desarrollo es la más afectada por los desastres naturales

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(09 de junio de 2017).- Cada año ocurren cerca de 70 eventos climáticos extremos en América Latina y el Caribe, el 70% relacionados con el clima. Los desastres naturales afectan sobre todo a los territorios más pobres y tienen el potencial de alterar de forma severa la trayectoria de su crecimiento.

Los países en desarrollo a nivel mundial perdieron cerca de 93 mil millones de dólares en cultivos y ganado entre 2005 y 2014 debido a los fenómenos naturales.

Según nuevas cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la agricultura de estos países sufrió el 23 por ciento de todos los daños y pérdidas causados por desastres de mediana y gran escala entre 2006 y 2016.

Una muestra del impacto severo de los desastres naturales en el sector agrícola y en la seguridad alimentaria, es que en el caso de la sequía, la agricultura recibió hasta el 80 por ciento de los daños en el mismo periodo, por lo que la reducción del impacto de los desastres sobre la agricultura es clave para proteger la seguridad alimentaria.

Anna Ricoy, Oficial de la FAO, explicó que "el sector agrícola no sólo es una víctima, muy por el contrario es parte de la solución, y puede jugar un rol clave para la reducción del riesgo de desastres".

La FAO monitoreó prácticas mejoradas de gestión del riesgo de desastre a nivel de los predios en Bolivia, Cambodia, la República Democrática Popular Lao, Filipinas y Uganda, y las comparó con las prácticas adoptadas por los agricultores, ganaderos y pescadores.

En promedio, los beneficios económicos netos de estas prácticas mejoradas fueron aproximadamente 2,5 veces más altos que las prácticas habituales, por lo que la aplicación combinada de varias tecnologías y buenas prácticas que se refuerzan mutuamente en el sector de los cultivos lleva a beneficios económicos que son más de cuatro veces superiores con respecto a las prácticas habituales en las zonas propensas a los riesgos.

"Estamos promoviendo mayor acceso a este tipo de tecnologías agrícolas mejoradas para reducir la vulnerabilidad y fortalecer la resiliencia de los medios de vida, lo que debe ser complementado con políticas públicas de impacto nacional", dijo Ricoy.

Por ejemplo, en Bolivia la cría de ganados en sistemas silvopastoriles, que combinan cultivos y animales, ha tenido un impacto positivo en reducir el impacto de las sequías aumentando el secuestro de carbono.

Asimismo la crianza de camélidos en corralones, apoyados por farmacias veterinarias previenen enfermedades y la cría de ganado en lomas de resguardo ganadero junto con prácticas de desparasitación y complementos vitamínicos, han disminuido la mortalidad por inundaciones y enfermedades.

La FAO busca incrementar la resiliencia de los medios de vida agrícolas, fundamentada en comprender el riesgo de desastres, fortalecer los mecanismos de gobernanza, invertir para la resiliencia a nivel local y mejorar la preparación para una respuesta oportuna y eficaz.