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Razones para creer en una mejor respuesta a las crisis en 2017

Foto: PNUD
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(25 de enero de 2017).- A pesar del horror vivido durante 2016 en Siria, Yemen, la Cuenca del Lago Chad y muchas otras zonas, la Subsecretaria de Naciones Unidas, Izumi Nakamitsu, no pierde la esperanza de que la comunidad internacional podrá cumplir su promesa de mejorar la manera en la que se trabaja.

"Aferrarnos a esta esperanza es clave. Pero también existen razones sólidas para creer que esto será posible", dijo.

El año pasado, la también Administradora Auxiliar del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y Jefa de la Unidad de Respuesta a las Crisis participó en diversas cumbres que buscaban dar respuesta a las crisis humanitarias sin precedentes a las que el mundo está haciendo frente.

"He visto a nuevos actores aportar con innovadoras ideas. He visto cómo el recién nombrado Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, se comprometió a encontrar una nueva manera de trabajar en la ONU tanto interna como externamente, según lo acordado en Estambul, a fin de ayudar a las personas a ponerse en pie tan pronto como sea posible, a construir la resiliencia ante las nuevas amenazas y a mitigar futuros riesgos", relató en un blog publicado en la página internet del PNUD.

"El mensaje de 2016 fue claro: todos debemos trabajar de manera diferente, no solo las Naciones Unidas, sino también la sociedad civil, el sector privado y los gobiernos", agregó.

Señales de progreso

Durante los últimos años se han planteado varias ideas para trazar objetivos compartidos entre diferentes organizaciones para lograr mejores resultados, pero Nakamitsu afirmó que ahora es momento de hacer de estas ideas algo tangible.

Comentó que ya hay avances. En Sudán, por ejemplo, los actores involucrados en la ayuda humanitaria, el desarrollo y la consolidación de la paz están trabajando para fijar metas compartidas y planes plurianuales a fin de ayudar a las personas en condición de vulnerabilidad a ponerse de pie a largo plazo, más que hacerse dependientes de la ayuda a corto plazo.

El financiamiento es otra área fundamental, indicó la Subsecretaria de la ONU.

"Debemos eliminar ciertas restricciones financieras que reducen la eficiencia de nuestro trabajo. Por ejemplo, muchos donantes solo proveen fondos para periodos de 12 meses, pero fondos plurianuales contribuirían a la elaboración de planes más ambiciosos y de más largo plazo; no solo para responder a las crisis, sino también para prevenirlas. En algunos países, en el Sistema ONU, incluido el PNUD, y en el Banco Mundial ya se pusieron en marcha esfuerzos considerables relativos a esta área", expuso.

También consideró necesario ser creativos y encontrar nuevas fuentes de financiamiento. El Banco Mundial es un buen ejemplo de ello puesto que el organismo anunció la creación de la Plataforma Mundial para la Respuesta a las Crisis, que permitirá movilizar financiamiento de bajo costo en favor de los países de renta media que están albergando a grandes poblaciones de refugiados, a pesar del impacto que esto representa para sus economías.

"Nos alienta la manera en la que la ONU, muchos gobiernos, ONGs, el mundo académico, la sociedad civil y las instituciones financieras responden a los desplazamientos masivos. El panorama no es sencillo dado el número de personas afectadas y el hecho de que la mayoría vive en países que ya de por sí se ven asolados por la pobreza. No obstante, grupos como Solutions Alliance han reunido a personas creativas, entre ellas personal de la ONU, para hallar soluciones prácticas ante los desplazamientos. Espero que la declaración de Nueva York sobre Personas Refugiadas y Migrantes impulse una mayor inversión para una respuesta ambiciosa, una en la cual la responsabilidad se comparta entre todos los países", expuso.

Encontrar soluciones políticas para prevenir o resolver los conflictos está en manos de los líderes políticos, aseguró Nakamitsu, ya que son ellos quienes deben decidir que la situación ha llegado a su límite, y defender enfáticamente los principios del derecho internacional humanitario.

¿Cuál será el camino en 2017?

La Subsecretaria de la ONU señaló que hay al menos cuatro prioridades para 2017. Primero, se necesita acelerar la aplicación de las promesas adoptadas en las cumbres de 2016. A medida que se introduce una nueva manera de trabajar, ésta debe llegar a todos los niveles.

"Las ideas formuladas a nivel mundial sólo adquieren valor si se adoptan a nivel nacional y local", dijo.

Además se requiere adaptar el trabajo de tal manera que facilite el logro de objetivos compartidos, por lo que los resultados sobre el terreno deberían marcar la pauta, en lugar de las fricciones burocráticas.

También afirmó que la ONU necesita modificar su capacitación para procurar una nueva generación de especialistas con las habilidades adecuadas, que respondan mejor a las necesidades de las personas en condición de vulnerabilidad y apoyen a las autoridades locales.

"En 2016, convenimos en lo que se debía hacer; ahora debemos acordar cómo hacerlo realidad. Como bien sabe todo especialista en relaciones internacionales, las cumbres mundiales rara vez son la parte más difícil de un ambicioso programa de reformas; más bien reside en la rigurosa labor de las semanas, los meses y los años que siguen", concluyó.