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Panamá: cuidado de humedales para mitigar los efectos del cambio climático

Foto: PNUD
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(08 de febrero de 2017).- El 90% de los manglares en el mundo se encuentra en países en desarrollo. La mayoría está en peligro debido al desarrollo costero, el cambio climático, la tala y la agricultura. Panamá, por ser un país tropical, abarca 1,744.35 km2 de zona de manglares, la mayor parte en el Pacífico (97%) y sólo un 3% en el Caribe. El país cuenta con 39 humedales, incluyendo 5 de categoría Ramsar (de importancia internacional).

Además de albergar una gran biodiversidad marina, los bosques de mangle protegen el suelo de la erosión y de eventos naturales extremos, y tienen una capacidad hasta cinco veces mayor que los bosques terrestres de absorber carbono. Aunque los humedales (manglares, praderas submarinas y marismas) sólo cubren 0.5% del lecho marino, se estima que capturan y retienen más de 50% de todo el carbono que se almacena en los sedimentos oceánicos (carbono azul).

Cabe destacar que los bosques de mangle almacenan de dos a cinco veces más carbono que los terrestres, devolviéndolo al medio ambiente en forma de oxígeno.

Debido a la importancia de estos ecosistemas en la mitigación, adaptación y gestión de riesgo al cambio climático, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Panamá, junto al Ministerio de Ambiente, la Autoridad de Recursos Acuáticos y el apoyo financiero del Ministerio Federal Alemán de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear, están implementado el proyecto "Protección de las Reservas y Sumideros de Carbono en Manglares y Áreas Protegidas de Panamá".

El proyecto, apoyado también por las ONG Conservación Internacional y Wetlands International, apunta a fortalecer la gestión de los manglares para reducir las amenazas, mantener y aumentar las reservas de carbono y aumentar su capacidad de adaptación al cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos.

A través del proyecto se llevó a cabo el diseño del primer protocolo de medición de carbono en manglares, aplicado en 740 muestras de suelo de una superficie total de 20 mil hectáreas.

Tres distritos piloto participan en la formulación de planes de gestión y cuidado de los manglares.

Una de las iniciativas incluye el diseño e implementación del primer protocolo de medición de carbono en manglares elaborado por PNUD y el Ministerio de Ambiente. Durante su fase de implementación, participaron también representantes de las universidades de Panamá y Autónoma de Chiriquí, estudiantes y personas de las comunidades, quienes han logrado documentar más del 64% de las unidades de muestreo.

La medición de carbono se realiza a través de una metodología alineada con los estándares internacionales del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) y la Estrategia Nacional REDD + (Programa de la ONU para la Reducción de Emisiones causadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques).

"Los estudios técnicos y científicos de este programa de medición de carbono permitirán demostrar cuál es la contribución de los humedales con el objetivo de generar mayor conciencia en la población para que aprendan a cuidarlos", dice Isis Pinto, coordinadora del proyecto en el PNUD en Panamá.

Simultáneamente se trabaja en la formulación de planes locales de gestión de los manglares en tres distritos pilotos en la provincia de Chiriquí (oriente del país) con la participación de las autoridades municipales, organizaciones de base comunitaria, cooperativas de pescadores y centros escolares rurales, alcanzando indirectamente más de 17 mil personas. Con cinco de estas organizaciones se está implementando una cartera de microemprendimientos dirigidos hacia el ecoturismo, la apicultura y el fortalecimiento de la cadena comercial de pesca. Todos los emprendimientos son acompañados de un programa de sensibilización ambiental y capacitaciones sobre el uso sostenible del manglar.

En estos distritos, San Lorenzo, Remedios y San Félix, la pesca artesanal representa la principal actividad económica y los manglares están siendo sometidos a la extracción de madera y drenaje para la agricultura. Esto pone en peligro la reserva de carbono y la biodiversidad, disminuyendo la capacidad de los manglares para contrarrestar los efectos del cambio climático, especialmente la amortiguación ante inundaciones.

"Unos humedales bien gestionados pueden suponer una de nuestras mejores pólizas de seguro contra algunos de los efectos más perjudiciales del calentamiento global", asegura Arturo Dominici Arosemena, director ejecutivo del Centro Regional RAMSAR para la Capacitación e Investigación sobre Humedales en el Hemisferio Occidental, con sede en Panamá.

Con información del PNUD