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Las chinampas, un sistema agrícola ancestral que se busca proteger

Foto: Cortesía FAO
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(2 de mayo de 2016).- Las chinampas son un sistema agrícola ancestral que el gobierno de la Ciudad de México busca proteger a través de la denominación del Sistema Importante de Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Desde hace casi 2,000 años, las comunidades indígenas y la población del Valle de México han utilizado este sistema agrícola para producir los alimentos necesarios en la región.

"Las chinampas son plataformas construidas en humedales. La idea de construir estas islas es llevar a cabo actividad agrícola, aprovechando el humedad que existe en los pantanos. Además son zonas muy fértiles con lodos y mucha materia orgánica. Es algo que se ha estado haciendo en el Valle de México por los menos más de 1,000, sino 2,000 años", Ignacio Armillas, urbanista y académico de la Universidad Autónoma de México.

A través de este sistema, se puede tener cuatro a cinco cosechas al año, lo cual es muy productivo para los productores agrícolas, agregó el experto.

En 1987, la UNESCO declaró las chinampas y un perímetro de 7,500 hectáreas del sector Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta, como zona patrimonio, debido a lo ancestral en sus técnicas de producción agrícola.

"La zona patrimonio tiene un perímetro de 7,500 hectáreas. Cuenta con chinampas, canales, apantles, invernaderos, zonas agrícolas y humedales que son parte importante de suelos de conservación y servicios ambientales que prestan a esta gran Ciudad de México", explicó Erasto Ensástiga Santiago, Coordinador General de la Autoridad de la Zona Patrimonio Mundial Natural y Cultural de la Humanidad en Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta.

Indicó que las técnicas utilizadas en las chinampas fueron usadas desde antes de la llegada de los españoles, por lo que consideró importante su preservación.

Asimismo, desde 2014, comentó, la autoridad de la zona patrimonio, por instrucción del gobierno de la Ciudad de México, está solicitando a la UNESCO que las chinampas sean denominadas SIPAM.

"Esperamos que antes de que termine este año podamos lograr esta otra denominación más a esta zona patrimonio. La importancia que va a ser esta herramienta para preservar y conservar todo lo que es la zona patrimonio porque el firmar convenios internacionales, nos obliga a respetarlos y a darles continuidad", expuso.

Actualmente en el mundo existen 36 sitios en 15 países que han sido designados SIPAM, destacó Yoshihide Endo, Coordinador del Programa SIPAM.

Señaló que es importante proteger a los sitios que forman parte del Patrimonio Agrícola Mundial para que se conserven las prácticas ancestrales y que se enseñen a las generaciones futuras.

"Estos sitios tienen importantes características patrimoniales. Han sido operando durante muchos años por agricultores y siguen siendo operados con un sistema único. Para proteger el patrimonio de estos sitios, tenemos que conservarlos y transferir (el conocimiento) a las generaciones futuras", explicó.

"Además, se ha comprobado que estas prácticas agrícolas adaptadas en los SIPAM han sido probadas durante mucho tiempo ante el cambio climático. Son una muestra de su sostenibilidad y resiliencia y por eso se tienen que preservar", agregó.

El agua, un reto
Ignacio Armillas afirmó que la sobrevivencia de las chinampas depende del agua, puesto que la sobreutilización de este recurso para responder a las necesidades de la Ciudad de México ha afectado a estos sistemas agrícolas.

"Cuando existían de manera natural los lagos en el fondo de la Cuenca del Valle en la época prehispánica, la Cuenca estaba cubierta por cinco lagos interconectados, sin embargo, se han ido secando los lagos desde la Conquista y ahora la Ciudad de México se ha llevado el agua de las chinampas para satisfacer las necesidades de la ciudad. Sin agua, no hay humedales y no puede haber agricultura chinampera", expresó el urbanista.

Al ser declaradas como parte del SIPAM, comentó, el gobierno capitalino deberá enfocar sus políticas públicas para preservar el agua en la zona para proteger a las chinampas, y así conservar las prácticas ancestrales y difundirlas a las próximas generaciones.