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La OMS recomienda una nueva herramienta para controlar el brote de zika

Foto: Irin/Kate Mayberry
01-28-2016AedesZika-Irin.jpg (30 de diciembre de 2016).- La Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo este viernes un recuento sobre una de las enfermedades que asustó el mundo en 2016: el zika.

Tras surgir en Brasil, en mayo de 2016, el virus del zika se propagó rápidamente por las Américas. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) respondió con rapidez, enviando equipos a varios países de la región y lanzó una estrategia para contener la epidemia.

A lo largo de este año, un total de 48 países y territorios reportaron más de medio millón de casos sospechosos de zika, de los cuales 175 mil casos fueron confirmados.

La OMS explica que casi 2,5 mil notificaciones de síndromes congénitos asociados con el virus han sido confirmadas en varios países. Los casos de bebés que nacen con microcefalia, especialmente en el noreste de Brasil, llaman la atención del mundo.

Cinco países reportaron que el zika había sido transmitido por vía sexual. La agencia de la ONU declaró entonces que esta situación era una emergencia de salud pública de preocupación internacional.

No obstante, 2016 termina con una buena noticia. Según la OMS, la epidemia ya no es una emergencia, pero sus cuidados deben continuar.

En su página de Internet, la OMS detalló los beneficios de una estrategia experimental para la respuesta al brote del zika.

Se trata de una nueva técnica para controlar las enfermedades transmitidas por mosquitos haciendo uso de la propia naturaleza.

Los mosquitos son responsables de la muerte de 700.000 personas cada año. Cuando estos insectos llevan el virus de enfermedades como el chikungunya, el dengue y el zika pueden transmitírselas a los humanos.

Investigadores en la Universidad Monash en Australia han descubierto que los mosquitos infectados artificialmente con una bacteria llamada Wolbachia quedan incapacitados para pasar esos padecimientos.

Esta bacteria existe naturalmente en un 60% de todos los insectos.

"Wolbachia está muy extendida entre los insectos, pero no entre los vectores de enfermedades. Nos interesó si podía propagarse a otras especies, queríamos saber si algunas de esas propiedades podían acortar la vida de los insectos y manipular a los vectores. Lo interesante es que durante ese trabajo descubrimos sorpresivamente que al poner Wolbachia en un mosquito, esta bloquea la capacidad del virus de crecer y si no puede crecer no puede ser transmitido", explicó Scott O'Neill, investigador, profesor y decano de la universidad Monash.

El descubrimiento ocurrió hace 9 años y desde entonces un equipo de científicos han trabajo para llevarlo a la práctica.

El objetivo es que los mosquitos con Walbachia se apareen con los silvestres y observar si pueden heredar la bacteria a la siguiente generación, creando así poblaciones de mosquitos que no pueden transmitir virus mortales.

La OMS está fomentando la investigación sobre este nuevo procedimiento. En marzo de 2016, el Grupo Asesor de Control de Vectores recomendó el despliegue de mosquitos portadores de Wolbachia para probar la eficacia del método.

Una de las comunidades experimentales es Guanabara Bay en Río de Janeiro. El socio encargado del programa en ese país es Fiocruz.

Otros también se han asociado a la iniciativa como la Universidad de Antioquia en Medellín, Colombia.

La bacteria no es una solución mágica, pero es muy prometedora, dijo la OMS, que espera que los programas pilotos en Brasil den resultados favorables.