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La FAO destaca el papel de la agricultura en la lucha contra el cambio climático

Foto de archivo: FAO
09-29-2016Mechanization.jpg (17 de octubre de 2016).- La lucha contra el hambre requiere de una transformación expedita de los sistemas agrícolas y alimentarios, especialmente en cuanto a adaptación contra el cambio climático, apuntó este lunes la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

"No hay duda de que el cambio climático está afectando a la seguridad alimentaria", advirtió el Director General de la FAO, José Graziano da Silva.

"El cambio climático nos devuelve a la incertidumbre del tiempo en que éramos cazadores y recolectores. Ya no podemos garantizar que recolectaremos la cosecha que hemos plantado", agregó.

Según la FAO, para esa adaptación es fundamental el apoyo inmediato a los pequeños productores.

En su informe del Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación 2016, la FAO señaló que el número de pequeños agricultores en los países en desarrollo se acerca a los 500 millones y reportó que esas personas se encuentran en condiciones agroecológicas y socioeconómicas muy diversas.

Agregó que el apoyo que se dé a ese colectivo se debe adaptar a esas realidades.

La FAO sostuvo que la inmovilidad ante las emisiones de gases de efecto invernadero puede aumentar en millones el número de personas en situación de hambre, sobre todo en las zonas más vulnerables de África subsahariana, Asia meridional y el sudeste asiático.

El director del Departamento de Economía del Desarrollo Agrícola de la FAO, Robert Vos, advirtió sobre lo que puede ocurrir si no se toman medidas para combatir el impacto del cambio climático.

"Estimamos que si no contrarrestamos el cambio climático, los niveles de productividad de ciertos cultivos como el maíz y el trigo podrían reducirse un 10% o 15 % de aquí hasta el 2050. También estimamos que si no se contrarrestan los impactos del cambio climático unos 50 millones de personas más podrían sufrir hambre o desnutrición hasta el año 2050", señaló Vos.

Los datos de la FAO indican que la agricultura - incluyendo la silvicultura, la pesca y la ganadería -, produce alrededor de una quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo.

Renovar los sistemas agrícolas y alimentarios será complejo debido a la gran cantidad de actores involucrados, la multiplicidad de los sistemas agrícolas y de procesado de alimentos, y las diferencias entre los ecosistemas. Sin embargo, los esfuerzos deben comenzar en serio ya, pues se prevé que los efectos adversos del cambio climático empeorarán con el tiempo, según pone de relieve el informe.

"Los beneficios de la adaptación son mayores que los costos de la inacción, y por un margen muy amplio", destacó Graziano da Silva.

"2016 debe ser el año de pasar de los compromisos a la acción", instó, recordando que la comunidad internacional logró el año pasado un consenso sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y que el Acuerdo de París sobre el clima está a punto de entrar en vigor.

Adelantó que la agricultura será una cuestión prioritaria en la agenda de la 22ª Conferencia de las Partes en Marruecos que comienza el próximo 7 de noviembre.

El informe de la FAO subraya que el éxito en la transformación de los sistemas alimentarios y agrícolas dependerá en gran medida en apoyar con urgencia a los pequeños productores a adaptarse al cambio climático. En los países en desarrollo viven cerca de 500 millones de familias de pequeños agricultores que producen alimentos y otros productos agrícolas dentro de una enorme variedad de condiciones agroecológicas y socioeconómicas. Las soluciones tienen que adaptarse a esas condiciones; no hay una solución única para todos los casos.