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La educación transforma vidas y trae estabilidad en Chile: UNESCO

Foto: UNESCO
niños escuela Chile, UNESCO.jpg
(26 de octubre de 2016).- La municipalidad de Huara en el norte de Chile se recupera poco a poco del terremoto que afectó al norte de ese país y el sur de Perú el 1 de abril de 2014.
El sismo dañó la infraestructura de los establecimientos públicos, los que ya contaban con cierto deterioro causado por otros movimientos telúricos de reciente data, muy comunes en esta región del mundo.

Ante la evidente necesidad de la comunidad, la Municipalidad de Huara, el Ministerio de Educación de Chile y la UNESCO unieron esfuerzos y diseñaron un plan de intervenciones entre 2015 y 2016 que incluye la mantención, ampliación y mejora de habitabilidad para las 12 escuelas públicas de la comuna que cubren un universo de 405 estudiantes por un monto total de inversión de 275 millones de pesos chilenos (US$ 416.000 aproximadamente).

Huara se ubica entre las serranías andinas y la costa del Pacífico del norte de Chile, en la región de Tarapacá. Conformada por 28 pueblos y 6 caseríos en medio de una geografía accidentada, los huarinos viven mayormente de la agricultura familiar en oasis escondidos entre las quebradas.

En estas soledades las escuelas juegan un rol medular en el tejido social, estructura que se debilitó tras el terremoto ocurrido el 1 de abril de 2014 que afectó al norte de Chile y el sur del Perú.

Para desarrollar los cambios necesarios en esa región, indicó UNESCO, las comunidades que se beneficiarían de esta inversión pública ayudaron a la detección de las necesidades inmediatas.

No sólo se mejoraron las escuelas más importantes, rediseñando los espacios, renovando la infraestructura y materiales de trabajo, sino también las escuelas más pequeñas, rurales, e incluso las unidocentes, poniendo también énfasis en la autonomía energética de los establecimientos educativos más apartados que no contaban con electricidad.

Es así como en el poblado de Tarapacá la escuela fue reconstruida; en Huara, cabeza municipal, el único liceo secundario de la zona fue mejorado y ampliado, beneficiando a estudiantes que viajan muchas horas desde zonas alejadas para recibir educación.

En pueblos como Pachica y Sibaya se mejoraron escuelas que atienden entre 10 y 50 alumnos y en Huaviña, con una alumna y una maestra, también se realizaron mejoras. Sotoca y Jaiña, comunidades apartadas y rurales, desarrollaron proyectos de autonomía energética, entre otros trabajos.

Jorge Sequeira, director de la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe resaltó la importancia de esta tarea realizada junto al gobierno local y nacional.

"Gracias a las intervenciones realizadas no solamente se avanza en la mitigación de las necesidades pendientes de las comunidades escolares respecto a infraestruc¬tura. Con estos proyectos también avanzamos en la valoración de la educación pública como un bastión de apoyo y de oportunidades para todas las personas, como un lugar donde nos juntamos en las alegrías y en las dificultades, al que se puede acudir en caso de desastre y desde donde la comunidad se reconstruye y se hace más fuerte", dijo.

"Nosotros necesitamos que nuestros niños y nuestras familias se involucren en educación porque no estamos solamente pensando en nuestros alumnos. Estamos pensando en colegios de puertas abiertas donde la comunidad puede participar y donde los profesores están comprometidos, mejorando la calidad de vida de nuestros niños, de nuestras familias, pero también pensando en el futuro", expresó por su parte el alcalde de Huara, Carlos Silva Riquelme.