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Clave, invertir en las mujeres para sacar la región adelante: PNUD

Foto: PNUD/Javier Sagredo
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(14 de junio de 2016).- El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) afirmó que es necesario invertir en las mujeres y en políticas de cuidado para sacar América Latina y el Caribe adelante.

En el informe titulado Progreso Multidimensional: bienestar más allá del ingreso publicado este martes, el PNUD reporta que las mujeres estudian más pero ganas menos en la región que los hombres, puesto que en 2013, ellas percibían un salario promedio por hora 16.4% menor en relación a su contraparte masculina.

El Informe de Desarrollo Humano (IDH) del PNUD señala que aun cuando la proporción de mujeres con estudios universitarios en la región era más alta (17.3%) que la correspondiente de hombre (14.8%), en el año 2013, el salario promedio de ellas eran menor.

Si bien con la transformación de la región aumentó la participación de las mujeres en el mercado laboral, la tasa de ocupación de aquellas ha permanecido consistentemente por debajo de la de los hombres. Las mujeres rurales tienen menor ocupación en los empleos y dedican tres veces más de tiempo a labores de cuidado y del hogar que los hombres.

Por lo tanto, el PNUD exhortó a los gobiernos de la región a invertir en las mujeres y en el cuidado para sacar adelante América Latina y el Caribe.

"Las tendencias demográficas y la ausencia de mecanismos de cuidados, especialmente para niños y adultos mayores, combinadas con el aumento de la participación laboral femenina, restringen una mejor inserción de la mujer en el mercado laboral y la generación de ingresos en los hogares", resalta el documento.

"Ser mujer, afrodescendiente, indígena, LGBTI, joven, persona con discapacidad, todo esto incide en las oportunidades, en la posibilidad de ascenso social y económico y en el acceso a servicios. Cada generación latinoamericana decide qué cambio estructural persigue: quedan hoy transiciones pendientes de ciudadanía y de resilencia que no se resolverán con más crecimiento económico", advirtió George Gray Molina, principal autor del informe y economista en jefe del PNUD para América Latina y el Caribe.

El informe reporta que la condición racial y étnica siguen siendo ignoradas por diversos análisis de movilidad social, los cuales privilegian el papel del estatus socioeconómico o la clase social. Aparte de la identidad étnica o racial, el color de piel incide no sólo en el estatus social sino también en el acceso a salud, educación, infraestructura sanitaria y activos.

El reporte del PNUD señala también que por lo menos 194 millones de indígenas y afrodescendientes sufren de discriminaciones en los sistemas de educación, justicia y participación política. Por otro lado, casi una de cada tres mujeres (27.3%) de la región sufre de violencia física y el 8.3% de abuso sexual, lo cual no depende del nivel socioeconómico, mientras que más de dos de cada cinco mujeres (44%) de mujeres rurales latinoamericanas carece de ingresos propios.

La Subsecretaria General de Naciones Unidas y Directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, Jessica Faieta, llamó a repensar el modelo latinoamericano de progreso.

"El bienestar multidimensional definirá la trayectoria de nueva inserción laboral de las mujeres, de la juventud en riesgo, de los sistemas de protección social y de reducción de riesgos, de la expansión de ciudades, y de los usos alternativos de los recursos naturales y trayectorias más sostenibles del uso de la energía y el medio ambiente", comentó.

El IDH resaltó que los rasgos latinoamericanos del progreso de transformación estructural de la última década registraron una reversión a los usos tradicionales de recursos naturales que privilegian el extrativismo, usos de energía intensivos en carbón o hidrocarburos y baja protección ambiental; patrones de asentamiento territorial que priorizan el desarrollo de grandes urbes, con mercados de empleo concentrados y que, en áreas rurales acentúa la depredación de la frontera agrícola y deforestación de largo plazo; así como una feminización de la fuerza laboral, sin correlatos en la paridad de ingresos, en la ausencia de sistemas de cuidado y en la promoción de paridad de género en el uso de tiempo.

Faieta recalcó que el crecimiento económico no basta para luchar contra la pobreza y que los países deben de buscar soluciones multidimensionales a los retos de desarrollo de la región, puesto que actualmente entre 25 y 30 millones de personas están en riesgo de recaer en la pobreza. Esta recaída se relaciona con pérdida de trabajo, desastres naturales y desatención estatal durante las crisis.

Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe 2016