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CEPAL llama a mejorar la calidad de vida y cerrar las brechas de desigualdad en las ciudades

CEPAL ciudades Habita3.JPG (18 de octubre de 2016).- La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó ayer en la conferencia Hábitat III en Quito, Ecuador, un informe regional que incluye las grandes tendencias de la urbanización en la región y manifestó su compromiso para apoyar a los países en la implementación de la Nueva Agenda Urbana.

"Las comisiones regionales están comprometidas a apoyar a los Estados miembros y a otros actores regionales en la implementación y seguimiento de los acuerdos globales, especialmente de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y de la Nueva Agenda Urbana. Nuestra región cuenta para ello con el nuevo Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible, que se reunirá por primera vez en abril de 2017 en México", remarcó Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL.

Uno de los temas centrales de este documento es el financiamiento de las ciudades y la plena participación de los alcaldes en una agenda que hasta ahora ha pertenecido a los gobiernos centrales.
En la publicación se destaca que en América Latina y el Caribe, el 79,5% de su población radica en áreas urbanas. No obstante, el principal desafío ya no es resolver los problemas de la transición del campo a la ciudad, sino mejorar la calidad de vida, cerrar las brechas de desigualdad y lograr la sostenibilidad en las urbes.

Por tanto, la CEPAL señaló que es fundamental contar con una nueva agenda de desarrollo urbano sostenible para el futuro de la región.

La agencia económica regional de la ONU presentó un documento con seis mensajes clave que sintetizan los principales contenidos del informe regional, insumo de la Nueva Agenda Urbana que será adoptada en Habitat III y que pretende guiar durante las próximas dos décadas los esfuerzos de todos los actores involucrados para avanzar hacia un urbanismo sostenible.

El documento menciona que la región se caracteriza por una doble transición en el ámbito urbano, dado el descenso en el ritmo de la migración rural-urbana, y en el demográfico, por la disminución de las tasas de crecimiento de la población y por su envejecimiento.

A esto se suma una alta concentración económica, poblacional y administrativa en pocas y grandes áreas metropolitanas, indica la CEPAL en el documento.

Sin embargo, los beneficios que las ciudades reportan al desarrollo, como son las economías de aglomeración y de escala, la proximidad de los factores de producción y el intercambio de ideas y de innovación, se ven limitados por externalidades negativas relacionadas con la débil planificación del crecimiento urbano y por desafíos estructurales de la región, como la bajada productividad, la informalidad laboral y la falta de inversión en infraestructura y conocimiento. Esto dificulta la inclusión económica y el acceso universal a los beneficios del desarrollo urbano.

En ese sentido, la CEPAL destaca que los países de la región han alcanzado logros significativos en la reducción del déficit cuantitativo de vivienda y de los asentamientos informales.

Si bien el porcentaje de población que vive en tugurios disminuyó del 25,5% en 2005 al 21,2% en 2014, la desigualdad, la segregación socioespacial y la seguridad ciudadana siguen siendo desafíos pendientes.

Por otra parte, el informe recuerda que la región es altamente vulnerable a los efectos del cambio climático, especialmente en Centroamérica y en el Caribe, y este fenómeno tiene impactos socioterritoriales desiguales.

Al mismo tiempo, el crecimiento de las urbes ha generado también un incremento de los problemas ambientales, producto de la presión de los patrones de producción, de distribución y de consumo privado.

Finalmente, el documento indica que se observan avances importantes en el reconocimiento de la ciudad como un macro bien público, si bien persisten debilidades institucionales vinculadas con la gobernanza en la gestión de los servicios públicos, la coordinación y separación de responsabilidades, la capacidad de recopilación de datos y el financiamiento de las urbes.