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CEPAL llama a avanzar en inversión social para combatir la desigualdad en América Latina

estudio desigualdad ALC CEPAL.JPG (01 de noviembre de 2016).- Ante la coyuntura económica que enfrenta América Latina y las brechas de desigualdad en la región, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) llamó a avanzar en la inversión social.

En el marco del VIII Foro Ministerial para el Desarrollo en América Latina y el Caribe en Santo Domingo, República Dominicana, la CEPAL presentó el estudio La matriz de la desigualdad social en América Latina que analiza está situación en la región.

La desigualdad en la región está basada en una matriz productiva heterogénea que genera una elevada disparidad en los ingresos, a partir de lo que considera sus principales ejes estructurantes, como son el nivel socioeconómico, el género, la condición étnico-racial, la edad y el territorio.

Con frecuencia, las múltiples dimensiones de la desigualdad se encadenan, entrecruzan y potencian entre sí, afectando particularmente a determinados grupos de población.

Para seguir avanzando en el desarrollo sostenible de los países, es necesario reconocer y mejorar el diagnóstico de las múltiples dimensiones.

La Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena recordó que a fines de 2015 vivían en América Latina 175 millones de personas en situación de pobreza (29,2% de la población total), de las que 75 millones se encontraban en condición de indigencia.

"Venimos hoy a proponer a los países un marco analítico que interpela a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible con el fin de desentrañar los ejes estructurantes de la desigualdad y su vínculo con la pobreza y la riqueza. Esos ejes se entrecruzan y potencian reproduciendo severas brechas en el nivel de ingresos, en el acceso a los recursos productivos y al trabajo decente, así como en la inclusión social y el ejercicio de derechos", señaló Bárcena.

Foto: CEPAL
Bárcena desigualdad RD.JPG América Latina, indicó, es la región más desigual del mundo. Para lograr erradicar la pobreza y reducir la desigualdad en los próximos 14 años, como lo plantea la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, Bárcena afirmó que se requiere los cambios estructurales es el camino y la política es el instrumento.

"El mercado no va a redistribuir. No está hecho para eso. Es el Estado que tiene la obligación de redistribuir", dijo.

"Tenemos que fortalecer esta apuesta por una búsqueda progresista de ampliar derechos, de superar la cultura de los privilegios que se ha tejido en nuestra historia y transformar esta estructura injusta de un sistema que concentra en muy pocos, que privatiza utilidades y socializa los costos", agregó.

Argumentó que es urgente cambiar el paradigma político, económico y social de la región porque "la desigualdad y la insostenibilidad conspiran contra el desarrollo y la seguridad".

Recordó que América Latina tiene una gran riqueza natural, patrimonial y humana, la cual puede crecer más y mejor, aunque exige repensar la forma y el camino y evitar la fragmentación de una agenda civilizatoria que propone el fin de la pobreza.

"Para que eso lo logremos, necesitamos articular políticas industriales, tecnológicas, ambientales, que incorporen conocimiento, innovación y nuevas habilidades para propiciar empleos de calidad", expuso.

El documento concluye con varias recomendaciones de política entre las que destacan la necesaria articulación entre las políticas económica, productiva, laboral, social y ambiental; la importancia de un enfoque de derechos y de una mirada integral para las políticas abocadas a combatir la desigualdad; el fortalecimiento de la institucionalidad y el logro de pactos sociales como fundamentos de políticas sociales de calidad; la relevancia de proteger el gasto social y los ingresos tributarios dedicados al desarrollo social, y la necesidad de aumentar las capacidades estadísticas para dar visibilidad a las diferentes dimensiones de la desigualdad y avanzar en su comprensión.

Además, se señala la urgencia de transitar de una cultura del privilegio a una cultura de la igualdad, lo que requiere orientar las políticas hacia un universalismo sensible a las diferencias.

La Vicepresidenta de República Dominicana, Margarita Cedeño, defendió, por su parte, la implementación de estrategias inclusivas para abordar la desigualdad desde un enfoque de derechos y con una mirada integral, entre las que citó el incremento del empleo formal, el aumento de la productividad y la mejora de los sistemas fiscales.

A su vez, la Ministra de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) de Perú, Cayetana Aljovín, resaltó que las políticas de desarrollo social requieren una articulación entre el Estado y la sociedad civil, mientras que la Subsecretaria de Desarrollo Social de Uruguay, Ana Olivera, subrayó la relevancia de abordar la dimensión cultural para luchar contra la desigualdad en la región.

En la reunión ministerial, los ministros y altas autoridades de desarrollo social de países de América Latina y el Caribe reconocieron la importancia de resguardar la inversión social y avanzar hacia sistemas de protección universales para evitar retrocesos en la lucha contra la pobreza, dada la actual coyuntura económica, y progresar en el cierre de las brechas de desigualdad, identificadas por la CEPAL en un nuevo documento.

En sus acuerdos, aprobados al cierre de la reunión, los países destacaron la importancia de avanzar en la generación de empleo productivo y trabajo decente, la universalización del acceso a una educación y salud de calidad y la construcción de sistemas integrales y universales de protección social para lograr la erradicación de la pobreza y actuar sobre las brechas de desigualdad.

Pusieron de manifiesto la relevancia de contar con información estadística sistemática sobre las diferentes dimensiones de la desigualdad definidas en esta publicación, así como de progresar en la formulación de acuerdos, pactos y consensos sociales para afirmar una cultura de la igualdad capaz de superar la cultura de privilegio que históricamente ha caracterizado a la región.

Los países también valoraron la labor realizada por la CEPAL en la elaboración de este y otros estudios, la generación y ampliación de bases de datos, la prestación de asistencia técnica y la cooperación e intercambio de experiencias.