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Concluye primer diálogo regional sobre pérdidas y desperdicios de alimentos en República Dominicana

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(30 de septiembre de 2015).- Representantes de 15 países de América Latina y el Caribe se reunieron en la ciudad de Santo Domingo, con el objetivo de construir una alianza regional para la reducción de las pérdidas y desperdicios de alimentos y apoyar en la erradicación del hambre, la pobreza y la malnutrición.

El evento titulado "Primer diálogo regional sobre pérdidas y desperdicios de alimentos", contó con la participación de la coordinadora del Grupo de Trabajo en Pérdidas y Desperdicios de Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Tania Santivañez; así como representantes de la Vicepresidenta de la República Dominicana, del Ministerio de Agricultura, de la Oficina Regional de la FAO en Chile y del Arzobispado de Santo Domingo.

El diálogo, que finaliza este miércoles, busca crear comités regionales con el objetivo de promover la reducción de pérdidas y desperdicios de alimentos como una estrategia para apoyar la erradicación del hambre, la pobreza y la malnutrición en América Latina y el Caribe, en el marco de los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

América Latina y el Caribe es una gran productora de alimentos a nivel mundial, ya que produce más alimentos de los que requiere para su consumo. Según la FAO,la región tiene una disponibilidad promedio de energía alimentaria cercana a tres mil kilocalorías per cápita al día, superior al promedio mundial.

Las mejoras en la seguridad alimentaria y nutricional se sustentan, en buena medida, en esta positiva situación macroeconómica de la región durante la última década y el compromiso político de los países de América Latina y el Caribe (ALC) con la erradicación del hambre.

Pese a estos importantes avances observados, la región aún cuenta con 34.3 millones de personas que padecen hambre, más aun cuando una proporción importante de los alimentos producidos se pierden en distintos procesos del sistema alimentario. Según datos de FAO, entre un cuarto y un tercio de los alimentos producidos anualmente para consumo humano a nivel mundial se pierde o desperdicia. Mientras que, en América Latina y el Caribe se pierde o desperdicia alrededor del 15 por ciento de los alimentos disponibles.

Las pérdidas y desperdicios de alimentos (PDA) en la Región se concentran a nivel de producción y consumo, con un estimado de 28 por ciento en cada una de estas etapas; luego en manejo y almacenamiento se pierde un 22 por ciento; en distribución y mercados un 17 por ciento; y finalmente un 6 por ciento en la etapa de procesamiento. Con la totalidad de estos alimentos perdidos o desperdiciados, se podría alimentar a 30 millones de personas, es decir el 64 por ciento de quienes sufren de hambre en la región, lo cual señala claramente los potenciales impactos de la reducción de PDA sobre la seguridad alimentaria y nutricional.

La existencia de altos volúmenes de PDA da cuenta de un problema ético y una ineficiencia en el uso de los recursos productivos, afectando directamente la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, y con ello a la seguridad alimentaria y nutricional. En efecto, la producción de alimentos que finalmente se pierde o desperdicia involucra no sólo el uso ineficiente de recursos como el agua, el suelo, insumos productivos, etc., sino también las emisiones y desechos que se generan en las diferentes etapas de la cadena de suministro.

Así, la intención de establecer este diálogo con los países de la Región busca armonizar esfuerzos, identificar necesidades y visibilizar los avances logrados en la lucha contra el hambre a partir de la reducción de PDA, construyendo herramientas como un Código de Conducta Internacional para la Reducción de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos en la Región.

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