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"Nepal representa un gran desafío para la coordinación de ayuda humanitaria", asegura OCHA

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(30 de abril de 2015).- La Coordinadora de Naciones Unidas de Ayuda Humanitaria (OCHA) llegó hoy a Nepal, junto a Christos Stylianides, su contraparte de la Unión Europea. Durante su visita de tres días, Valerie Amos se reunirá con el gobierno, líderes comunitarios y familias afectadas por el terremoto de 7,8 grados que el sábado sacudió el país.

Tras llegar a la capital de Nepal, Katmandú, la titular de OCHA observó que la gente está frustrada a pesar de que ya se han iniciado las labores de rescate y ayuda humanitaria, y lo calificó como un gran desafío de coordinación.

Otra alta representante de la ONU que está viajando a Nepal es Ertharin Cousin, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para supervisar las operaciones de ayuda a las víctimas del desastre natural.

Según cálculos de OCHA, ya hay casi 5.600 muertos y más de 11.100 heridos. Más de 130.000 casas han sido destruidas. Unas 24.000 personas están viviendo en 13 campamentos de emergencia en Katmandú.

Ayer, el PMA y sus socios distribuyeron más de 100 toneladas de comida en los distritos de Gorkha y Dhading.

OCHA aseguró que la inaccesibilidad a algunas áreas remotas, la falta de helicópteros, la escasa comunicación y las preocupaciones de seguridad siguen siendo los mayores obstáculos a la distribución de asistencia.

En las últimas 48 horas, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha entregado casi 30 toneladas de suministros, incluyendo tiendas de campaña, tabletas de purificación del agua y kits de higiene y primeros auxilios. Su objetivo es llegar al menos a 1,7 millones de niños en las áreas más golpeadas.

A su vez, la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha expresado preocupación por el impacto que el terremoto tendrá sobre los campesinos, ya que aquellos que se pierdan la siembra programada para mayo se arriesgarán a no poder cosechar arroz hasta fines de 2016.

Esto, sumado a la probable pérdida de las cosechas de trigo y maíz limitará severamente la economía de Nepal, donde en torno a dos tercios de la población depende de la agricultura para subsistir.