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ESPECIAL: El «Abuelo Ostra», ejemplo de un negocio marino sustentable

Shigeatsu Hatakeyama recoge ostras en su balsa.
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(03 de junio de 2017).- La granja de ostras de Shigeatsu Hatakeyama fue completamente destruida por el mortal tsunami que azotó el noreste de Japón en marzo de 2011.

"Pensé que era el fin de mi negocio", asegura Hakateyama, de 74 años, más conocido como el "Abuelo Ostra", un apodo dado por los niños a los que enseña en su programa de educación ambiental.

Sin embargo, para su sorpresa, las condiciones propicias para la cría de ostras en la bahía de Kesennuma regresaron rápidamente. Él considera que la pronta recuperación se debe al programa de plantación de árboles que impulsa su comunidad pesquera desde hace décadas a lo largo del río Okawa.

Hakateyama es el presidente de la organización sin fines de lucro "Mori wa Umi no Koibito", que se traduce como "El bosque anhela el mar, el mar anhela el bosque". Sus actividades se centran en la reforestación y la educación ambiental.

Gracias a esta iniciativa, el Abuelo Ostra fue uno de los ganadores del Premio Forestal de la ONU en 2012.

En vísperas de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, que se celebrará del 5 al 9 de Junio, Hatakeyama conversó con Noticias ONU y nos explicó cómo el ambiente forestal está interrelacionado con la producción marina.

Noticias ONU: ¿Qué le llevó a comenzar el movimiento de reforestación "El bosque anhela el mar, el mar anhela el bosque"?

Shigeatsu Hatakeyama: El programa comenzó en 1989. Las ostras crecen en áreas de aguas salobres donde el río se encuentra con el mar, no se pueden cultivar sólo con agua salada, se necesita el agua dulce. Por ejemplo, Hiroshima, un lugar reconocido por su producción de ostras, tiene áreas de agua salobre en la desembocadura del río Ota. El río Okawa desemboca en la bahía de Kesennuma, donde está nuestra granja. Los nutrientes de los bosques a lo largo del río fomentan el crecimiento del fitoplancton, del cual se alimentan las ostras.

Foto: Mori wa Umi no Koibit

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Hace 40 años tuvimos una marea roja en nuestra bahía. Este fenómeno es causado por las actividades humanas en la tierra alrededor de la cuenca, no viene de mar adentro. La concha de una ostra inhala 200 litros de agua al día por lo que éstas se volvieron rojas y en la época se les llamó "ostras de sangre". No se podían vender en los mercados y hubo que deshacerse de ellas. Este incidente fue el punto de partida para que nuestra comunidad pesquera lanzara una campaña para recuperar el mar azul.

Yo también tuve una esperanza de primera mano que profundizó mi comprensión de la relación entre los bosques, los ríos y el océano. Un día, una especialista francesa visitó un centro de investigación en el área de Kesennuma, la conocí y ella me invitó a su país, reconocido por la cría de ostras.

Quedé muy impresionado con la variedad de mariscos producidos en el estuario del Loira y vi que había un enorme bosque con árboles de hoja ancha a lo largo del río. Fue entonces cuando me di cuenta de esa conexión entre los bosques, el río y el océano. Un buen bosque significa un buen océano.

En el mundo académico estas tres cosas están divididas: el bosque, el río y el mar se estudian en diferentes campos. Hay pocos investigadores que aborden esta relación de manera holística.

Por ejemplo, el académico norteamericano John Martin descubrió que el plancton no crece en algunas aguas que carecen de hierro y que el mar se vuelve anémico sin este mineral. También me enteré de que el profesor Katsuhiko Matsunaga de la Universidad de Hokkaido afirma, como yo, que los bosques fortalecen el océano. Su investigación le dio una justificación científica a nuestro proyecto de plantar árboles a lo largo del río.

En general, los agricultores no tienen en cuenta el océano cuando cultivan. Si los habitantes de la cuenca no piensan en los mares, el cultivo de ostras desaparecerá.

Foto: Mori wa Umi no Koibit
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Noticias ONU: ¿Qué impacto tuvo en su negocio de ostras el gran terremoto y tsunami de 2011 en el este de Japón?

Shigeatsu Hatakeyama: Fue más que un impacto. Un tsunami de 20 metros de altura causó terrible destrucción y lo perdí todo: desde botes hasta balsas de acuicultura y otros equipos como refrigeradores. Honestamente, pensé que era el fin de mi negocio porque todas las criaturas vivientes desaparecieron en el área, pero en mayo, dos meses después del desastre, comenzaron a resurgir. Un equipo de investigadores de la Universidad de Kioto vino a evaluar la zona y recuerdo haber estado muy ansioso por saber cuál era el estado del plancton en la bahía, ya que se especulaba que el mar estaba muerto, hasta que un miembro de la misión me dijo "señor Hayaketama, tenga la seguridad de que hay más plancton para las ostras".

Al escuchar esto supe que podría revivir mi negocio. El investigador atribuyó la recuperación rápida del mar a los bosques alrededor del río. Esta experiencia legitimó nuestra campaña de reforestación. Un año después recibí el Premio Forestal de la ONU.

Noticias ONU: Como ganador de este premio, ¿qué espera usted de la Conferencia de la ONU sobre los Océanos, que se celebrará en junio?

Shigeatsu Hatakeyama: Las investigaciones sobre la relación entre el océano y el bosque están progresando. Las aguas de la costa de Sanriku, en Japón, son uno de los tres principales campos de pesca del mundo. En la escuela secundaria de acuicultura me enseñaron que las condiciones que favorecen las aguas fértiles son creadas por el choque de dos corrientes. Pero los nuevos estudios sugieren que los bosques que bordean el río Amur en la frontera este de Rusia con el norte de China (que son cinco veces más grandes que Japón), producen hierro que no se oxida. Amur transporta estos nutrientes al mar de Okhotsk y de ahí fluye hacia el estrecho de Brusol de las islas Kuril hacia el norte del océano Pacífico, donde se encuentra la zona de pesca Sanriku.

Foto: Mori wa Umi no Koibit
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Es claro que la fuente de hierro de las costas de Sanriku son los bosques en la frontera entre Rusia y China. Muchos expertos en pesca y océanos participarán en la Conferencia de la ONU, pero no tendrá sentido que se reúnan si no se habla sobre el vínculo entre el bosque y el océano.

Noticias ONU: ¿Nos podría compartir sus pensamientos sobre la importancia del desarrollo de los recursos humanos y la educación de los jóvenes?

Shigeatsu Hatakeyama: Si no compartimos nuestros conocimientos con las personas que viven en la cuenca del río, el mar se contaminará. Esto no es una cuestión de la naturaleza, sino un problema creado por los humanos. Es importante enseñarles a los niños cómo los bosques, el río y el océano están conectados. A un año de iniciar nuestro proyecto de reforestación comenzamos a educar a nuestros niños, plantamos árboles no sólo en el bosque sino dentro de sus mentes. Ya hemos educado a más de 10.000 pequeños.

Noticias ONU: ¿Cómo se siente al ser apodado el "Abuelo Ostra"?

Shigeatsu Hatakeyama: Después del tsunami de 2011 no tuve acceso al agua por dos meses. Mi barba creció y probablemente me parecía al Coronel Sanders, el fundador de la cadena de comida rápida KFC. Los niños de escuela primaria inscritos en nuestro programa comenzaron a llamarme "Abuelo Ostra". A mis 74 años, siento que tengo una edad apropiada para ser llamado así.

Foto: Mori wa Umi no Koibit
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Noticias ONU: ¿Qué tipo de contribuciones hace su movimiento para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU?

Shigeatsu Hatakeyama: Yo sólo soy un pescador, no puedo decir grandes cosas, pero puedo decir esto: las cuatro civilizaciones más grandes del mundo se originaron en cuencas fluviales. Si destruimos las cuencas, nuestra civilización perecerá. En Japón, 35.000 ríos fluyen hacia el Mar de Japón y el Océano Pacífico, pero muchas cuencas están enfermas, esto no es sostenible, tenemos que regresarlas a su estado original.

Cuando el océano se recupere, podremos cosechar más pescado para hacer sushi y entonces esta comida bajará de precio. Esto es bueno para la seguridad alimentaria y la economía local.

Noticias ONU: ¿Cuál es su sueño?

Shigeatsu Hatakeyama: Mi padre comenzó el negocio de ostras en nuestra familia y mis tres hijos ahora lo manejan. Si mi nieto que está en la escuela secundaria tiene éxito, nuestra empresa habrá durado 100 años. A eso llamo yo sostenibilidad. Si se preserva el entorno de la cuenca fluvial, se mantendrá una vida sostenible incluso en las zonas más remotas. Espero poder probar esto y seguir concienciando sobre estos vínculos a través de mi historia personal.

Con información del Centro de Noticias de la ONU