Saltar a contenido
Información para: Medios Jóvenes Investigadores Sociedad Civil Empresas
 

Seguimiento

1. Elaboración de un Informe

Al concluir la realización de un modelo de Naciones Unidas resulta de gran utilidad la elaboración de un informe. En este documento, los organizadores deben recuperar los resultados de la simulación, incluyendo todas las resoluciones que hayan sido debatidas durante el modelo. En el documento se deben conservar copias de la papelería del modelo, programa, manual, reglamentos, fotografías, discursos de inauguración y clausura.

Asimismo, es conveniente que los miembros del Comité Organizador y los docentes responsables analicen la preparación y el desarrollo del modelo con la finalidad de hacer una memoria de lo aprendido en la realización del modelo.

Los participantes y organizadores pueden tomar la decisión de comunicar las conclusiones más importantes a las que hayan llegado durante el modelo a sus representantes ante la ONU (como el ministerio de relaciones exteriores del país).

Esta información también puede ser transmitida a la ONU mediante sus centros de información. El sitio en Internet del CINU en México ofrece a los organizadores de modelo un espacio para dar a conocer sus propuestas más importantes.

2. De la simulación a la acción

Los modelos de Naciones Unidas también son medios excelentes para fomentar la acción comunitaria y la participación de los jóvenes en la toma de decisiones. Durante el modelo, los organizadores y participantes tienen que superar numerosos retos que estimulan su confianza en sí mismos y los hacen percatarse de sus capacidades, a la vez que adquieren sensibilidad sobre la problemática mundial. Por ello, resulta muy provechoso al organizar un modelo, abrir espacios en él para que los jóvenes puedan intercambiar ideas e iniciativas personales sobre como influir de forma positiva en su entorno.

En dichas oportunidades los jóvenes deben reflexionar sobre cuáles temas de la agenda internacional, nacional o local les interesan de manera particular, e idear medios para lograr cambios positivos. Éstos pueden ir desde los grandes temas globales hasta pequeños problemas específicos de la comunidad a la que pertenecen.

En el plano internacional, los jóvenes pueden iniciar campañas para darle mayor visibilidad a una causa entre sus compañeros (combate a la pobreza, lucha contra el SIDA, preservación de la paz, etc.) con conferencias, carteles, correos electrónicos o cualquier iniciativa por original que esta sea. Pueden organizarse para enviar comunicaciones respetuosas a sus gobernantes o a los líderes mundiales donde expongan sus puntos de vista sobre un tema en particular. Asimismo, pueden organizar recaudaciones de fondos para apoyar a comunidades alejadas (víctimas de desastres naturales, hambrunas, etc.).

En lo local, los jóvenes pueden impulsar la aplicación de principios de Naciones Unidas como el respeto de los derechos humanos. Resulta muy enriquecedor cuando los jóvenes se organizan para obtener el apoyo de empresarios, académicos, políticos, medios de comunicación o cualquier otro aliado relevante, para resolver un problema específico de sus comunidades (ejemplos: reforestar un parque, pintar una escuela, limpiar un barrio, iniciar un programa de reciclaje, ofrecer clases de alfabetización, lanzar una campaña de prevención del VIH/SIDA, etc.).

Muchos jóvenes aficionados a los modelos de Naciones Unidas han aprovechado su participación en este tipo de evento para identificar a otros jóvenes con intereses similares a los suyos y forjar amistades que les han permitido la creación de redes y asociaciones de la sociedad civil (organizaciones no gubernamentales) especializadas en los temas de su interés. En América Latina hay diversos ejemplos interesantes de grupos originados en modelos de Naciones Unidas que han crecido hasta lograr importantes proyectos de alcance nacional e internacional.

La inclusión sistemática de este tipo de prácticas en la organización de modelos de Naciones Unidas no sólo puede arrojar un importante beneficio a la sociedad y comprueba que los temas de las Naciones Unidas son temas cercanos a las necesidades y preocupaciones de toda la gente. También permite a los alumnos darse cuenta que no deben esperar hasta ser adultos para ser parte de las soluciones a los problemas más apremiantes que afectan a su mundo.