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Informe de Naciones Unidas llama a aumentar la inversión en nuevas tecnologías en los países en desarrollo para construir economías ecológicas.

  • Es necesario mejorar de inmediato la eficiencia en el uso de energía, en la producción agrícola y en el manejo de desastres naturales

(Mexico).- En las próximas tres o cuatro décadas, la humanidad tendrá que introducir un cambio tecnológico radical en los procesos de producción a nivel mundial para erradicar la pobreza y evitar una catástrofe a consecuencia del cambio climático y la degradación del medio ambiente, de acuerdo a un informe publicado por Naciones Unidas.

Es necesario aumentar la inversión, a nivel mundial, para el desarrollo y expansión de tecnologías para la generación de energía sostenible; para hacer sostenible la producción agrícola y la conservación de los bosques; para proteger la infraestructura de los impactos del cambio climático y para reducir la producción de desperdicios no-biodegradables, de acuerdo al Estudio Económico y Social Mundial 2011: la Gran Transformación Basada en Tecnologías Ecológicas publicado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES) de Naciones Unidas.

El Estudio plantea que el cambio tecnológico que se requiere es de una escala comparable a la primera revolución industrial. En los próximos 40 años, será necesaria una inversión adicional de 1,9 mil millones de dólares anuales en tecnologías ecológicas. Poco más de la mitad, 1,1 mil millones de dólares al año, tendrá que invertirse en los países en desarrollo a fin de responder, con tecnologías ecológicas, a una demanda creciente de alimentos y energía.

Desde la primera revolución industrial, el ingreso y la población mundial han crecido exponencialmente, al igual que la demanda de energía y la producción de desperdicios y contaminantes (ver las figuras) con el resultado de que la capacidad del medio ambiente ha llegado a sus límites. Alrededor de la mitad de los bosques del planeta se han extinguido. África y América del Sur sufrieron las mayores pérdidas netas en las dos décadas anteriores. Las fuentes de agua subterránea se están agotando y están siendo contaminadas y ya han ocurrido enormes pérdidas en la biodiversidad.

Cerca del 40 por ciento de la humanidad, 2,7 mil millones de personas, depende de fuentes tradicionales de energía como madera, boñiga y carbón; al tiempo que un 20 por ciento no cuenta con electricidad, sobre todo en el Sur de Asia y en África al Sur del Sahara.

El Estudio señala que es necesario un progreso económico mucho mayor para lograr un nivel de vida decente para los residentes de los países en desarrollo, especialmente para 1,4 mil millones de personas que viven en condiciones de pobreza extrema; pero también para los 2 mil millones adicionales de habitantes que se espera tener a nivel mundial en el año 2050.

El Estudio muestra la importancia que tendrá el progreso tecnológico para asegurar un futuro que beneficie a todos y que proteja el planeta y en este sentido va a aportar información útil para los preparativos de la Conferencia de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible (también conocida como Rio+20), que tendrá lugar en junio del 2012 en Rio de Janeiro, Brasil.

Para que la revolución tecnológica tenga éxito, el Estudio encuentra que ésta deberá ocurrir en un plazo de tiempo corto dadas las crecientes presiones sobre la ecología. Para inducir el desarrollo y adaptación de nueva tecnología, el Estudio sostiene que los gobiernos deberán jugar un papel central, tanto a nivel nacional como a través de una mayor cooperación internacional.

Mantener el status quo no es opción; aun si parásemos los motores del crecimiento ahora, la degradación de los recursos naturales y la contaminación ambiental continuarían debido a los métodos de producción y hábitos de consumo existentes. Sin una mejora drástica en el desarrollo y difusión de tecnología ecológica, no será posible revertir la destrucción actual de la ecología y el medio ambiente y asegurar un nivel de vida decente para toda la humanidad, hoy y en el futuro.

La transformación a energía ecológica

Es urgente una transformación de fondo de las fuentes de energía a nivel global para prevenir una catástrofe planetaria, dice el informe. Es necesario acelerar la adopción de la tecnología ecológica existente y el desarrollo de nueva tecnología para mejorar la eficiencia en la producción y uso de energía esto a fin de hacer un uso más sostenible de los recursos naturales y minimizar la emisión de gases contaminantes. Actualmente 90 por ciento de la energía se produce con tecnología contaminante que utiliza combustible proveniente de fósiles, responsable del 60 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono. El Estudio señala que reducir el uso de energía y la emisión de gases de efecto invernadero, requiere cambios drásticos en los patrones de consumo, en los sistemas de transporte, en la construcción de vivienda e infraestructura y en los sistemas de agua y saneamiento.

Muchos países ya están introduciendo fuentes de energía ecológica, incluyendo economías emergentes como Brasil. Brasil ha hecho grandes inversiones en investigación y desarrollo de tecnología energética y está liderando el desarrollo, producción, adopción y exportación de tecnología renovable. Desafortunadamente en la mayoría de los países en desarrollo el ritmo de avance del cambio tecnológico está muy lejos de lograr el objetivo global de eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero en el sistema energético para el 2050.

Para acelerar la transformación tecnológica y cumplir con las metas de emisión y uso de energía, el informe recomienda que las políticas se guíen por cuatro objetivos centrales: mejorar la eficiencia en el uso de energía sin aumentar el consumo en aquellos lugares donde los niveles de consumo de energía son altos; apoyar un portafolio global amplio para el desarrollo de tecnología energética al tiempo de ampliar el uso de tecnología ecológica existente; apoyar una mayor experimentación y plazos de investigación más amplios; y mejorar la gobernabilidad y las estrategias de rendición de cuentas en el desarrollo de tecnología energética.

Una verdadera revolución ecológica en agricultura

La agricultura moderna contribuye con alrededor del 14 por ciento de las emisiones de gases con efecto invernadero y el uso de la tierra y el agua no son sostenible, dice el informe. Estos son los resultados de la llamada revolución verde agrícola de los años 1960s y 1970s que aumentó la producción de alimentos en Asia y América Latina, pero también aceleró la degradación de la tierra y la contaminación del agua. En Centroamérica, por ejemplo, tres cuartas partes de la tierra es infértil y la productividad agrícola se ha reducido en 40 por ciento desde mediados del siglo 20. En México, la erosión de la tierra cubre el
65 por ciento del territorio nacional y ha causado una pérdida de productividad estimada en 3,5 mil millones de dólares, además de ser un factor que contribuye a la migración de casi 900,000 personas al año desde las zonas de sequia. La inseguridad alimentaria sigue siendo un reto en muchos países de América Latina; en Haití, casi el 60 por ciento de la población sufre de inseguridad alimentaria. En otros países como Bolivia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Perú, Honduras y Nicaragua, más del 15 por ciento de la población sufre de desnutrición.

La producción mundial de alimentos tendrá que aumentar entre el 70 y 100 por ciento en el año 2050 para alimentar a una población en crecimiento. Para enfrentar este reto, el informe llama a una "verdadera revolución verde en la agricultura", a partir de la utilización de técnicas de cultivo que reduzcan el desperdicio de agua y el uso de químicos y pesticidas. El informe plantea que estas tecnologías existen pero se tiene que ampliar su uso y hacerlas más rentables especialmente para los agricultores de pequeña escala. Deberán promoverse mayores economías de escala en la producción sostenible de alimentos, no solo a través de facilitar el acceso a tecnologías agrícolas sostenibles, también a través de mejores redes de distribución y transporte, mejores sistemas de irrigación y un mejor acceso a créditos y a la tierra.

En los países de América Latina donde la revolución verde alimentó un uso excesivo de agro químicos, los gobiernos tendrán que introducir incentivos para facilitar el acceso a tecnología que aumente el uso de fertilizantes orgánicos y un manejo más eficiente del agua, como factor escaso. El pago de servicios ecológicos puede jugar también un papel importante aumentando el ingreso de las comunidades rurales y preservando la diversidad ecológica. En Costa Rica, estos pagos ayudaron a revertir la destrucción de los bosques y benefician a más de 7,000 pequeños y medianos propietarios de tierra.

Innovación para reducir el riesgo asociado a los desastres naturales

La incidencia de desastres naturales se ha multiplicado por cinco desde los años 1970s, dice el informe. Las sequías e inundaciones se han hecho más frecuentes y de mayor intensidad; incluidos los países de America Latina y el Caribe. La causa, en parte, es el cambio climático inducido por las actividades humanas. La deforestación, la degradación de la protección natural de las costas y una infraestructura deficiente aumentan la probabilidad de que un evento climático extremo se convierta en un desastre humano. Reducir el riesgo a desastres naturales, dice el informe, va a requerir cambios significativos en los ámbitos social y tecnológico; incluyendo cambios en el diseño de los asentamientos humanos y en
la infraestructura con mayor capacidad de innovación tecnológica rentable y basada en el conocimiento local para responder mejor a las condiciones específicas de cada región. Un ejemplo notable es el proyecto visionario de planeación urbana ecológica de Curitiba, Brasil; un proyecto integrado que promueve el crecimiento de la economía con tecnología ecológica, incluyendo la construcción infraestructura urbana resistente a desastres naturales y el desarrollo de aéreas verdes.

Se requieren cambios de políticas a todos niveles

En la medida en que los desastres naturales no conocen fronteras, es necesaria una mayor cooperación regional y global. Sin embargo, los mayores esfuerzos en la transformación tecnológica tienen que ocurrir a nivel nacional, respondiendo a las condiciones y a los recursos de cada país, reconoce el informe.

La mayoría de las inversiones en investigación y desarrollo en los países en desarrollo se han concentrado en unos cuantos países. Brasil, China y la India han construido sistemas de innovación dinámicos con capacidad para involucrarse en investigaciones de frontera. En países más pequeños, la mejor alternativa será contribuir al fortalecimiento de centros regionales de investigación. Algunas experiencias prometedoras de cooperación en agricultura son las asociaciones de centros de investigación de Brasil y China con instituciones en África, por ejemplo. El sector privado también tiene un papel importante que
jugar; en América Latina, los gobiernos han logrado establecer asociaciones exitosas con compañías privadas, por ejemplo para mejorar la educación técnica.

Además de transformar los esfuerzos nacionales de desarrollo, el estudio llama a un mayor compromiso internacional en las aéreas de desarrollo tecnológico, asistencia externa, inversión y mejores reglas en el comercio internacional. Para las empresas y los gobiernos el mayor obstáculo para acelerar la adaptación de las tecnologías ecológicas es la falta de financiamiento, de ahí la importancia de las transferencias de recursos internacionales. El informe encuentra que el Acuerdo de Copenhague de movilizar 30 mil millones de dólares entre 2010 y 2012 y 100 mil millones de dólares al año hacia 2020 en transferencias a
los países en desarrollo es un paso en la dirección adecuada. Pero agrega que el cumplimiento de estos compromisos tendrá que acelerarse y el monto de recursos tendrá que aumentar para asegurar que los países en desarrollo puedan responder al reto.

Adicionalmente, el Estudio propone construir un régimen global para la transferencia de tecnología y una red internacional de centros de investigación y aplicación tecnológica. Para la difusión rápida de tecnología ecológica, el Estudio plantea un mayor uso de las modalidades multilaterales existentes en la Organización Mundial de Comercio respecto a los derechos de protección intelectual. La necesidad de una revolución tecnológica es un imperativo de desarrollo y existencial de la civilización. El desarrollo sostenible no es solo cuestión de mejorar nuestra vida hoy, sino también la vida de las generaciones del futuro.

El crecimiento exponencial de la población mundial, ingreso, consumo de energía y la degradación del medio ambiente

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La presentación para América Latina y el Caribe del "Estudio Económico y Social Mundial 2011: La gran transformación basada en tecnologías ecológicas", se llevó a cabo en la sede común de las Naciones Unidas en México y se contó con la presencia:

  • Diana Alarcón, Economista Senior en el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas
  • Carlos Galindo Leal, Director de Comunicación Científica de la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad
  • Jorge Huacuz Villamar, Gerente de Energías No Convencionales del Instituto de Investigaciones Eléctricas
  • María del Carmen Culebro, Representante Adjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en México
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Presentación Diana
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Presentación Carlos Galindo
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Presentación Jorge Huacuz
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Presentación FAO
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