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Antecedentes

Hace más de un década, la mayor parte de los países adhirieron a un tratado internacional - la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático - para comenzar a considerar qué se puede hacer para reducir el calentamiento atmosférico y adoptar medidas para hacer frente a las subidas de la temperatura que sean inevitables. La Convención Marco sobre el Cambio Climático establece una estructura general para los esfuerzos intergubernamentales encaminados a resolver el desafío del cambio climático. Reconoce que el sistema climático es un recurso compartido cuya estabilidad puede verse afectada por actividades industriales y de otro tipo que emiten dióxido de carbono y otros gases que retienen el calor.
En virtud del Convenio, los gobiernos:

* recogen y comparten la información sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, las políticas nacionales y las prácticas óptimas
* ponen en marcha estrategias nacionales para abordar el problema de las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse a los efectos previstos, incluida la prestación de apoyo financiero y tecnológico a los países en desarrollo cooperan para prepararse y adaptarse a los efectos del cambio climático

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En 1997, los gobiernos acordaron incorporar una adición al tratado, conocida con el nombre de Protocolo de Kyoto, que cuenta con medidas más enérgicas (y jurídicamente vinculantes), pero en los años siguientes los detalles de dicho protocolo fueron objeto de un debate político intenso, donde algunos países encabezados por EE.UU, rechazaron la iniciativa por completo. Sin embargo, el 16 de febrero de 2005 se alcanzó el nivel de apoyo necesario para adoptar el protocolo, y hoy en día 182 países lo han aceptado.

Según las condiciones del protocolo, 37 países industrializados, junto con la totalidad de la Unión Europea, se comprometen a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un promedio del 5% respecto a 1990. La UE debe reducir sus emisiones en un 8% respecto a 1990. Dinamarca, Alemania y Luxemburgo deben reducir sus emisiones en un 21% respecto a 1990. Los objetivos son aplicables de 2008 a 2012 y el protocolo se aplica a las emisiones de seis GEI: CO2, metano, óxido nitroso y tres tipos de gases industriales (hexafluoruro de azufre, hidrofluorocarbonos (HFC) y perfluorocarbonos). Para facilitar los cálculos, el dióxido de carbono se utiliza como estándar (CO2) y el resto de gases se convierten en sus equivalentes de CO2. Los 37 países deben reducir sus emisiones de CO2 por medio de iniciativas nacionales.

A su vez, desde 1988, un Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático ha examinado las investigaciones científicas y ofrecido a los gobiernos resúmenes y asesoramiento sobre los problemas climáticos.

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Un vistazo al cambio climático
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