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En respuesta a la tragedia de Haití, el personal de paz de la ONU ha sido un ejemplo de dedicación y profesionalidad

Más de 124.000 trabajadores para el mantenimiento de la paz se encuentran desplegados en 15 operaciones de todo el mundo, una prueba clara del respeto global, la dependencia y la confianza en las operaciones de paz de las Naciones Unidas.

La comunidad internacional cuenta con los cascos azules para que protejan a los vulnerables en algunos de los lugares más peligrosos del mundo, pero su ayuda tiene un precio elevado, a lo largo de los más de 60 años de historia de las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, la violencia, accidentes y enfermedades han costado la vida de más de 2.700 personas que trabajaban en zonas conflictivas de todo el planeta, desde Oriente Medio a los Balcanes, África, etc.

La Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) ha trabajado con las autoridades haitianas para apoyar la estabilidad política, promover los derechos humanos y reforzar la seguridad desde que el 12 de enero un terrible terremoto azotara el país. En uno de los días más oscuros de la nación, más de 230.000 haitianos perdieron la vida. Además, también murieron 101 trabajadores de la ONU, entre ellos 96 miembros del personal de paz. Éste ha sido el desastre natural más mortal que se ha vivido nunca en Haití y el incidente que más vidas se ha cobrado de una sola vez en toda la historia de operaciones para el mantenimiento de la paz de la ONU. Para el personal de paz, la tragedia fue colosal. El derrumbe de la sede de la MINUSTAH acabó con la vida del jefe de la misión, Hédi Annaba, y su adjunto, Luís Carlos Da Costa, así como con la de su comisionado de policía, Douglas Coates, que asistía a una reunión con una delegación china que se encontraba de visita. Cerca de otros cien militares, policías y personal civil de la ONU provenientes de todo el mundo y del propio Haití también murieron en la sede y otras instalaciones que la ONU tenía en la capital. Un total de 29 estados miembros de la ONU perdieron personal uniformado o civil en el desastre. Brasil, que ha jugado un importante papel de liderazgo de la misión de mantenimiento de la paz desde sus comienzos en 2004, perdió a 20 compatriotas, más que ninguna otra tropa o cuerpo de policía que colaborara en el país.

Pero pese a las tremendas pérdidas, el personal de paz de la ONU sabía que en medio del caos, su trabajo vital de restablecimiento de la estabilidad era aún más urgente. La misión se ajustó y se volvió a calibrar. El personal de paz empezó de forma inmediata el difícil trabajo de buscar supervivientes y recuperar los restos de los fallecidos, reconstruyendo a la vez la misión y planificando e implementando una respuesta estratégica al desastre.

Desde que se produjo el terremoto, la MINUSTAH ha seguido trabajando duro en busca de la estabilización de Haití, y la profesionalidad, dedicación y coraje mostrados por los «cascos azules» en Haití desde entonces es sólo uno de los muchos ejemplos de operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU con el fin de ayudar a los países a superar conflictos y tragedias. El personal de paz de Haití, y el resto de compañeros que trabajan en otras partes del mundo, son la personificación de una de las funciones más importantes de las Naciones Unidas, mantener la paz y seguridad internacional. A un nivel más humano, su trabajo devuelve a la población de países asolados por conflictos la esperanza de disfrutar de un futuro mejor y más seguro. Por ello, se merecen sin duda el reconocimiento que hoy reciben, el 8º Día Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas Anual.

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