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Discurso Secretario General en la firma del cese al fuego entre Colombia y FARC- EP

Buenos días, es un honor estar con ustedes en este día tan importante para Colombia y para América Latina y el Caribe.

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(foto cortesía CINU Bogotá)

Estoy encantado y agradezco la oportunidad de disfrutar una vez más de la cálida hospitalidad de Cuba.

En este día, en un mundo hostigado por guerras en apariencia insolubles, el proceso de paz de Colombia cumple un compromiso esencial: lograr un acuerdo de alto el fuego y que se depongan las armas.

El proceso de paz de Colombia refrenda hoy la perseverancia de cuantos trabajan en el mundo entero para poner fin a los conflictos violentos no mediante la destrucción del adversario, sino mediante la búsqueda paciente del compromiso.

Deseo expresar mi gran admiración por los equipos negociadores, que han demostrado que es posible conseguir la paz preservando la dignidad de todas las partes interesadas, y han superado momentos de tensión y cuestiones espinosas para alcanzar este hito histórico.

También deseo felicitar a los Gobiernos de Cuba y Noruega, que han consagrado considerables dotes diplomáticas a este proceso de paz. Junto con los países acompañantes, Chile y Venezuela, han mostrado cómo se puede apoyar las iniciativas de paz nacionales de forma fiel, discreta y eficaz.

Hace seis meses, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la CELAC, respondieron al llamamiento del Gobierno de Colombia y las FARC-EP y se comprometieron a apoyar la aplicación del acuerdo de alto el fuego y la deposición de las armas.

La firma de este componente esencial del acuerdo de paz reforzará este compromiso. Ahora será crucial que se movilice a las personas y los recursos necesarios para las labores de vigilancia y verificación.

Sabemos que las conversaciones de paz continúan y que hay cuestiones importantes que siguen pendientes, pero confiamos en que el logro de hoy genere un nuevo impulso hacia la última fase de las negociaciones.

Las expectativas son elevadas ahora que la visión articulada en los acuerdos alcanzados en los últimos tres años se hará pronto realidad. Los aliento firmemente a colmar esas esperanzas.

En las Naciones Unidas estamos decididos a hacer todo lo posible, junto con el Gobierno y las FARC-EP, para que un proceso de negociación encomiable culmine en un cumplimiento ejemplar de los compromisos de paz suscritos.

Constituye un auténtico privilegio participar en este acontecimiento histórico en mi último año como Secretario General de las Naciones Unidas. Es un honor estar a su lado para sentar las bases de una paz duradera y un porvenir mejor para todos los habitantes del país.

Aunemos esfuerzos para que la promesa de paz hecha hoy en La Habana se cumpla en Colombia.

Muchísimas gracias.

Nota sobre la firma del acuerdo del cese al fuego