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Declaración al final de la XIII Conferencia Regional sobre Centroamérica, Panamá y la República Dominicana

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Los presidentes de bancos centrales, los ministros de hacienda y los superintendentes del sistema financiero de Centroamérica, Panamá y la República Dominicana, y funcionarios del FMI se reunieron en El Salvador el 23 y 24 de julio para analizar las perspectivas económicas de la región, examinar estrategias para reforzar los marcos de política macroeconómica y promover el crecimiento incluyente. La conferencia regional contó con la participación del Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens; la Directora de la Oficina de Holanda para el Análisis de la Política Económica, Laura van Geest; y el ex-Ministro de Hacienda de Perú, Luis Carranza.

La siguiente declaración fue hecha por el Subdirector Gerente del FMI, Mitsuhiro Furusawa; el Presidente del Consejo Monetario Centroamericano, Marlon Tábora Muñoz; el Presidente del Consejo Centroamericano de Ministros de Finanzas, Carlos Cáceres; el Presidente del Consejo Centroamericano de Superintendentes de Bancos, de Seguros y de Otras Instituciones Financieras, Ricardo Fernández; y el Secretario Técnico y de Planificación de la Presidencia de El Salvador, Roberto Lorenzana, el Presidente del Banco Central de Reserva, Oscar Cabrera, el Superintendente del Sistema Financiero, Ricardo Perdomo, anfitriones de la conferencia.

"La recuperación económica que está experimentando Estados Unidos y la persistencia del bajo precio del petróleo generarán vientos favorables para la región. Debido a restricciones de oferta, la región mantendrá un ritmo moderado de crecimiento en los años venideros, que no bastará para lograr el anhelado progreso social. El bajo precio del petróleo brindará un considerable alivio al sector externo en la mayoría de los países de la región y mantendrán baja la inflación. A la luz de estas perspectivas económicas, los participantes acordaron que la región tiene que aprovechar la mejoría de las condiciones externas para elevar su crecimiento potencial, reducir sus brechas de desigualdad social y afianzar su capacidad de resistencia a choques adversos. Estos objetivos requerirán la adopción de reformas estructurales integrales y de marcos de política macroeconómica más sólidos.

La región ha avanzado en consolidar la estabilidad macroeconómica y financiera y sus economías están casi operando a plena capacidad. Como siguiente paso, los participantes concordaron en que la región necesita eliminar cuellos de botella y mejorar su competitividad para ampliar las oportunidades económicas y elevar el potencial de crecimiento. Por lo tanto, la agenda de política económica deberá enfocarse en elevar la inversión y la productividad a los niveles observados en economías más dinámicas. En especial, la región debería mejorar el clima de negocios, afianzar la seguridad y la gobernabilidad, modernizar la infraestructura e invertir en capital humano, lo que a su vez requiere de mayores ingresos fiscales y mejor priorización del gasto público. Para aprovechar otras fuentes de crecimiento, también es necesario profundizar la integración regional, diversificar el sector exportador y promover el uso de tecnología más avanzada en procesos industriales.

Las discusiones se centraron en el papel que pueden jugar las iniciativas de responsabilidad fiscal en reforzar los marcos de política fiscal de la región. Como resultado de la crisis global y factores específicos de cada economía, varios países enfrentan una creciente deuda pública y una falta de recursos para cubrir gastos prioritarios. Además de requerir de instituciones fiscales sólidas, esos países tienen que cerrar sus brechas de sostenibilidad fiscal, crear más espacio para proyectos sociales y de inversión, y contar con una reacción fiscal anti-cíclica. Inspirados en las lecciones de Perú y Holanda, los participantes analizaron los beneficios de las reglas de consolidación fiscal, incluyendo mejores prácticas para asegurar la credibilidad de las instituciones fiscales y estrategias de comunicación para forjar el consenso sobre la responsabilidad fiscal. Hubo acuerdo en que el ajuste fiscal en la región debe calibrarse con cuidado para minimizar cualquier efecto negativo sobre el crecimiento y el empleo.

La normalización de las condiciones monetarias en Estados Unidos puede producir nuevos brotes de volatilidad en los mercados financieros mundiales. Aunque la región se encuentra bien posicionada para manejar este riesgo, los participantes opinaron que se podría hacer más para reforzar las defensas. A la luz de la experiencia de México, los participantes enfatizaron que la región debe mantener fuertes colchones de reservas externas y sólidas estructuras de deuda. Además, una mayor flexibilidad cambiaria en las economías no dolarizadas brindaría mejor protección ante choques adversos. Asimismo, la creciente integración financiera de la región ofrece beneficios, pero también conlleva nuevos riesgos. Aunque los niveles de liquidez y capitalización son adecuados en el sector bancario, los participantes apoyaron el uso de políticas que mejoren la supervisión consolidada transfronteriza, promuevan el uso de instrumentos macro-prudenciales para cubrir los riesgos de interconectividad y modernicen los marcos de prevención de crisis a nivel regional.

Los participantes agradecieron el respaldo que el FMI ha brindado a la conferencia a lo largo del tiempo, la cual es esencial para el diálogo sobre políticas macroeconómicas entre la región y el FMI. También, agradecieron a las autoridades salvadoreñas por su hospitalidad y por el éxito de la conferencia, y a las autoridades guatemaltecas por ofrecerse a ser los anfitriones de la próxima conferencia."

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Contacto:

Relaciones públicas del FMI: publicaffairs@imf.org, 202-623-6220
Relaciones con los medios de comunicación: media@imf.org, 202-623-7100

Comunicado emitido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) el 24 de julio de 2015.