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Payasos Sin Fronteras: Llevando sonrisas en medio del conflicto

"Mientras haya un niño en el mundo con ganas de reír, que nosotros podamos hacer reír, seguiremos haciendo esto. En donde haya guerras y donde haya sitios en donde nos necesiten, seguiremos yendo; no hay otra", dice Sabanni, este personaje de nariz grande y roja, quien con sus compañeros de la ONG española Payasos Sin Fronteras (PSF) durante 5 días les llevó a casi 3,000 niños, niñas adolescentes, jóvenes y adultos risas y espectáculos nunca antes vistos.

Sabanni, Bala, Xaxi Xispas y Marce iniciaron su recorrido desde Tumaco hasta la frontera con Ecuador en Nariño, Colombia al final del mes de julio. El barrio Familias en Acción en Tumaco y la escuela La Variante en el corregimiento de La Espriella fueron los primeros en recibirlos.

A pesar de las condiciones que viven los habitantes de este barrio, en su mayoría afrodescendientes, en condición de desplazamiento forzado y de extrema pobreza, alrededor de 400 personas asistieron al evento. Durante 1 hora vieron como los payasos hicieron shows de magia y malabarismo que provocaron explosiones de risa y alegría.

"Queremos agradecerles por haber venido hasta acá, por hacernos reír y alegrarle la vida a nuestros niños quienes nunca tienen oportunidad de ver estas presentaciones", les dice Marta*, lideresa del barrio, a los payasos. "Nos gustó mucho que vinieran y queremos que vuelvan acá", menciona Carolina*, niña de 12 años, con una sonrisa grande y ojos alegres que por primera vez vio un payaso.

Luego de sobrepasar la inundación del rio que rodea el barrio y retornar a sus caras desmaquilladas, el grupo de PSF sigue su recorrido hacia el corregimiento de La Espriella a la Escuela La Variante justo a las afueras del municipio de Tumaco. Con sus uniformes y a la expectativa de lo que pudiese ocurrir al ver llegar personas desconocidas a su escuela, niños y niñas de todas las edades se forman para verlos actuar.

"Esta es una oportunidad muy hermosa porque ellos, por la situación en la cual vivimos, nunca han tenido la oportunidad de tener estas actividades lúdicas", dice Olga Salazar, rectora de la escuela.

Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de la escuela La Variante se despidieron sacudiendo la mano de los payasos y abrazándolos luego de agradecerles por haber ido hasta ellos a llevarles alegría. "A mi me gustó la voz y la nariz de los payasos (...) porque es roja y bonita", le dicen niñas de la escuela. Minutos después, Sabanni, Bala, Xaxi Xispas y Marce emprendieron su viaje hacia La Victoria (Nariño) en donde niños de todas las edades pudieron disfrutar de los espectáculos en el Centro Parroquial.

Gracias a la coordinación de ACNUR Colombia y Ecuador, los Payasos Sin Fronteras pudieron llevar risas a los habitantes de Santa Bárbara en Ecuador días previos a su excursión por territorio ecuatoriano hasta Quito. "Muchas gracias por venir a sitios como este que muchas veces estamos solos", comenta un padre de familia quien pudo divertirse en compañía de sus hijos.

Del otro lado de la frontera, las risas resuenan con el mismo estertor. Con música de circo, familias refugiadas y ecuatorianas compartieron con Sabanni y compañía este espacio para dejarse llevar.

"Normalmente no hay tiempo de reír. Cuando uno viene huyendo, se preocupa de encontrar un techo, de dar de comer a sus hijos, de los papeles. Pero es difícil recordar lo que es reírse, como eso ayuda", asegura Yolima, mientras sostiene un bebé que duerme. "Este rato no importa quién es cada uno".

Como explican los payasos, cuya gira entre Colombia y Ecuador acabó en Quito después de 20 días, la risa no entiende de fronteras. "Las historias de las personas que han huido del conflicto colombiano son impactantes. Muchos se ven en condiciones muy difíciles viviendo en Ecuador como refugiados, o a veces sin haber conseguido tramitar sus documentos. Pero hemos comprobado que todos se ríen igual", asegura Jordi Saban, con más de 15 años de experiencia actuando.

Las risas veraniegas se apagan cuando la troupe de Jordi, María Cristina, Xavier y Marcela regresa a España. Dejan su eco y la expectativa de que estas visitas desinteresadas se repitan. "Ojalá que todo el mundo pueda calzarse una nariz roja y sigan apoyando estas expediciones de risas que curan", continúa Jordi.

ACNUR (21 de agosto de 2013, Bogotá, Colombia)

Para mayor información visite ACNUR y la nota Payasos Sin Fronteras