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Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, con motivo del Día Mundial de la Alimentación

Para mucha gente, hoy no es el Día Mundial de la Alimentación: es otro día sin alimentos. Aunque el número de personas que padecen hambre ha descendido con respecto al máximo histórico de más de 1.000 millones de personas alcanzado el año pasado, sigue habiendo 925 millones de personas que padecen hambre en todo el mundo. Esta situación nos recuerda constantemente que los sistemas alimentarios mundiales no están garantizando la seguridad alimentaria de los miembros más vulnerables de nuestras sociedades.

La meta relativa al hambre establecida en el marco del primer Objetivo de Desarrollo del Milenio (reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas que padecen hambre) es un pilar fundamental para alcanzar todos los objetivos. Cuando las personas padecen hambre, no pueden romper las cadenas opresivas de la pobreza y son vulnerables a enfermedades infecciosas. Cuando los niños padecen hambre, no pueden crecer, aprender ni desarrollarse.

Tan solo este año, el terremoto en Haití, la sequía en el Sahel y las inundaciones en el Pakistán han sumido a millones de personas en una situación de hambruna que pone en peligro sus vidas. Las crisis alimentaria y financiera siguen afectando a las personas más vulnerables en todo el mundo. Los precios de los alimentos siguen siendo volátiles y recientemente alcanzaron su nivel más alto en los dos últimos años.

El tema de este año para el Día Mundial de la Alimentación, "Unidos contra el hambre", es el reflejo de una evolución positiva: un número cada vez mayor de gobiernos, organizaciones intergubernamentales, órganos regionales y subregionales, empresas y grupos de la sociedad civil están creando asociaciones de colaboración y poniendo en práctica soluciones conjuntas. Aplican un enfoque cada vez más amplio, centrándose en un suministro más estable de alimentos, un mejor acceso a los alimentos y la optimización de la nutrición en el hogar, y abordan toda la gama de cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria, desde la agricultura a pequeña escala hasta la alimentación de los escolares. Ayudan a salvar vidas en situaciones de emergencia mediante la asistencia alimentaria.

En los últimos meses se ha prestado más atención a la nutrición y a proporcionar una alimentación adecuada en el momento oportuno a quienes la necesitan realmente. Ello requiere que los sistemas agrícolas, de salud y de protección social tengan en cuenta las necesidades nutricionales y que se lleven a cabo intervenciones específicas para mejorar la nutrición de los niños desde su concepción hasta los dos años de edad.

Hago un llamamiento para que todos trabajemos en aras de ese enfoque amplio y a que lo hagamos colaborando entre nosotros, para que podamos mejorar los progresos que ya hemos logrado en la reducción del número de personas que padecen hambre. Unámonos contra el hambre y garanticemos la seguridad alimentaria y nutricional para todos.